Querida Estefi, la esquina de Olivos que no para de girar cubiertos desde que abrió
Una pastelería recién llegada al barrio combina tortas clásicas, cookies calientes y un bagel violáceo que se roba todas las miradas. Los fines de semana hay que armarse de paciencia: el stock se agota y la mesa se gana por orden de llegada.
Llegué a la esquina de Ricardo Gutiérrez y Tucumán con el cielo todavía gris y la térmica que prometía un día agradable, de esos que invitan a sentarse en una vereda con un café y algo dulce entre manos. Querida Estefi abrió a mediados de julio y, según me cuentan los vecinos que ya se acercaron a probar, todavía no terminó de acomodarse en su propio éxito: los sábados y domingos la rotación promedia los 500 cubiertos diarios entre las 8.30 y las 20, y el primer domingo de funcionamiento tuvieron que levantar la persiana antes de hora porque se había acabado absolutamente todo lo que tenían en la cocina.
El local es luminoso, tiene la cocina a la vista —un detalle que siempre suma, porque uno puede ver cómo se mueven las manos detrás del mostrador— y dispone de 50 cubiertos, contando un patio interno que se llena rápido cuando el sol empieza a entrar. Acá no hay reservas: la ocupación funciona por orden de llegada, y quien no encuentre lugar puede llevarse los productos para consumir fuera del local, algo que en la zona de Olivos funciona bien porque la oferta comercial sobre la avenida Maipú y a pocas cuadras de la estación Borges del Tren de la Costa es enorme y siempre hay movimiento.
La carta, que va de la torta colibrí al bagel violáceo
La columna vertebral de la propuesta es la pastelería, y se nota. Entre lo que más rota está la torta colibrí, ese bizcocho húmedo con banana, coco y ananá que para mí es uno de los grandes clásicos de la repostería casera bien entendida, y que acá se vende a 14.000 pesos la porción. A ese mismo precio sale la torta argentina, una elección de nombre que siempre genera curiosidad en la mesa. Para los que buscan algo más de mano y menos de cubierto, el roll de canela —8.000 pesos— tiene versiones con manzana, tiramisú o limón, y las cookies de chips de chocolate se sirven calientes con escamas de sal marina por 7.000 pesos, una combinación que a esta altura ya es un clásico moderno de cualquier cafetería que se precie de serlo.
- Torta colibrí y torta argentina: 14.000 pesos la porción.
- Roll de canela en versiones manzana, tiramisú o limón: 8.000 pesos.
- Cookies de chips de chocolate calientes con sal marina: 7.000 pesos.
- Budines, scones, chipa y una versión casera de la galletita Tita individual: 5.000 pesos.
- Bagel con gravlax de remolacha: 20.000 pesos.
Para el mediodía la cosa cambia y la carta incorpora cinco opciones de bocados salados más un pebete que rota todos los meses según la temporada. El de septiembre lleva albóndigas con nuez de parmesano, limón y ciboulette y sale 10.000 pesos. El plato más llamativo, el que uno ve en las fotos y no puede dejar de preguntar, es el bagel: se sirve con gravlax curado con remolacha, eneldo, pimienta y azúcar negro, y tiene una coloración violácea que lo hace inconfundible, a 20.000 pesos.
Me crucé con Lara, una de las pisteras de la cocina, que me contó que en las próximas semanas van a sumar bancos en la vereda para que quienes no consigan mesa puedan comer sentados los pedidos que retiran en cajita, una decisión que me parece atendible porque la demanda los supera. También me adelantó que están terminando de ajustar un blend de café propio, que no solo se va a poder pedir en el local sino que va a estar disponible para comprar por unidad y llevarse a casa, algo que para los que vivimos tomando café todo el día es una noticia más que interesante.
Si te toca ir un sábado o un domingo, armate de paciencia y de buen humor: la espera forma parte del plan. Mi consejo práctico es llegar temprano, sobre todo si querés mesa en el patio, y tener claro que la cookie caliente con sal marina se termina, así que conviene pedirla ni bien te sentás. Y un dato no menor: el local abre todos los días, de lunes a viernes de 7.30 a 20 y sábados y domingos de 8.30 a 20, en Ricardo Gutiérrez 1298, Olivos, a pocas cuadras de la estación Borges del Tren de la Costa.
