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Lunes, 19 de octubre de 2026
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Pescar antes de que llegue noviembre en Neuquén: la ventana corta que abrieron dos embalses patagónicos

Antes del arranque formal del calendario, los embalses Piedra del Águila y Alicurá tienen habilitada su Zona 2 con un cupo estricto de cinco truchas arcoíris por permiso. Los controles sobre la ruta 237 ya mostraron esta semana un caso que terminó con un acta de infracción y un vehículo secuestrado.

Por Emanuel PaillalefSociedad · · hace 1 h
Pescar antes de que llegue noviembre en Neuquén: la ventana corta que abrieron dos embalses patagónicos

Lo vi con mis propios ojos una vez, hace un par de temporadas, cuando todavía no entendía bien la lógica de los controles en la ruta 237: una camioneta detenida a la vera del asfalto, un guardafauna con planilla en la mano y un pescador que se rascaba la cabeza mirando el baúl. Aquello me quedó grabado porque en la Patagonia neuquina la pesca no es solamente tirar la línea al agua, también es saberse mover dentro de un calendario que tiene horarios, cupos y zonas que cambian según el embalse del que se hable. Y este fin de mes, justo antes de que se abra la temporada grande, hay una ventana corta que vale la pena conocer.

Lo que todavía se puede pescar antes del 1 de noviembre

  • En los embalses Piedra del Águila y Alicurá sigue habilitada la Zona 2 hasta el 31 de octubre, inclusive.
  • El tope es de cinco truchas arcoíris por permiso, en ambos casos y sin excepciones a la vista.
  • La actividad está permitida únicamente en horario diurno, lo que ya deja afuera cualquier intento de madrugada o pasada la caída del sol.
  • El 1 de noviembre abre la temporada 2026-2027 en la mayoría de los ríos y lagos de la provincia, con pesca liberada y un mapa mucho más amplio de opciones.

La regla es simple en el papel y estricta en la ruta. La Dirección Provincial de Fauna viene intensificando los patrullajes en distintos kilómetros del corredor que une Neuquén capital con la cordillera, y los números oficiales muestran una baja del 60 por ciento en las infracciones detectadas respecto a la temporada anterior. Eso no significa que la ruta se haya quedado tranquila, significa que los controles están funcionando.

El episodio que me decidió a escribir esta nota ocurrió esta semana, a la altura del kilómetro 1304 de la 237. Personal de Fauna y de la División Brigada Rural y Montada del Limay le pidió la documentación a un Chevrolet Prisma y terminó abriendo el baúl. Adentro había 42 truchas arcoíris, varias ya sin cabeza y listas para freezer. La cantidad multiplicaba por más de ocho el cupo legal que rige en los embalses habilitados y se labró un acta de infracción bajo la Ley Provincial de Fauna Silvestre número 2539. El conductor quedó sumariado y el vehículo secuestrado.

No es la primera vez que pasa en esa misma traza. En mayo pasado, sobre el kilómetro 1353, se secuestraron 31 truchas en un procedimiento similar. En marzo, la historia se repitió con tres vehículos incautados junto a truchas faenadas y carne de ciervo, lo que confirma que la 237 es un corredor de control habitual para quienes salen desde la capital rumbo a los espejos de agua.

Para el pescador que está pensando en aprovechar estos últimos días de octubre, mi recomendación es la misma que me dio Enrique, un vecino de 52 años que hace veinte temporadas que va al Piedra del Águila: "Antes de meter la caña en la guitarra, llamá a Fauna y preguntá qué zona está abierta, porque el mapa cambia cada año y no querés comerte una multa por algo que se podía haber consultado por teléfono". Tiene razón. Con la temporada grande a días de empezar, este es el momento de revisar el permiso provincial vigente, confirmar las condiciones del embalse elegido y, sobre todo, no tentar al cupo. Después, el 1 de noviembre, se abre el juego completo. Y ahí sí, a pescar con libertad.

EP

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