Neuquén se sube a la moda de los monopatines: 100 vehículos eléctricos, app propia y la promesa de tenerlos en la calle antes del verano
La capital patagónica licita un nuevo sistema de movilidad urbana que se maneja desde el celular, no requiere estaciones fijas y se activa con un código QR. Cuáles son los requisitos para subirse, cuánto costaría usarlo y qué pasa si alguien se lleva uno fuera del área permitida.
La otra tarde, mientras caminaba por la avenida Argentina, vi a varios vecinos que se detenían a mirar unos monopatines eléctricos exhibidos en la vereda del municipio. La escena, casi de happening urbano, me confirmó que algo estaba cambiando en la ciudad: Neuquén, que ya tiene sus bicicletas públicas eléctricas funcionando a full, ahora se prepara para dar un salto tecnológico y sumar 100 monopatines que se podrán desbloquear con el celular y dejar apoyados en cualquier esquina del centro, sin necesidad de anclarlos a una estación.
Lo que hasta hace poco era una rareza en las calles argentinas empieza a convertirse en política de Estado municipal. La Municipalidad de Neuquén abrió la licitación para incorporar estos vehículos a su sistema de movilidad sustentable, en una decisión que, según me explicaron fuentes del Ejecutivo local, apunta a consolidar un esquema de transporte compartido que ya tiene a las bicis como emblema y que ahora busca aggiornarse con una opción más ágil, más joven y, sobre todo, más barata de desplegar en la vía pública.
Cómo funciona el sistema, paso a paso
- El usuario descarga la aplicación, se registra con sus datos y carga el medio de pago.
- Ubica el monopatín más cercano en un mapa que muestra las unidades disponibles en tiempo real.
- Escanea el código QR impreso en el vehículo para desbloquearlo y comienza a rodar.
- Cuando se vence el tiempo contratado o el conductor sale del cuadrante céntrico habilitado, el monopatín se bloquea solo y deja de moverse.
- Al terminar, se baja en cualquier vereda dentro del área permitida: no hace falta devolverlo a una estación.
La coordinadora Administrativa e Institucional de la Municipalidad, Noelia Rueda Cáceres, me recibió para explicarme los entretelones del proyecto. Con una taza de café en la mano y la carpeta del expediente sobre el escritorio, me dijo que la idea es que los monopatines estén en la calle antes de que arranque la temporada de verano, cuando la ciudad se llena de turistas y la demanda de movilidad se multiplica. Para eso, la empresa que gane la licitación tendrá 60 días corridos desde la firma del contrato para desarrollar la aplicación, desplegar los primeros 30 vehículos y dejar el sistema a punto.
Una de las cosas que más me llamó la atención cuando recorrí el centro hablando con los vecinos es la preocupación por el vandalismo. Carlos, un comerciante de 52 años que tiene su local sobre la calle Mitre, me dijo mientras barría la vereda: «Acá ya nos robaron dos bicicletas públicas el año pasado, las levantaron entre tres y se las llevaron caminando. Si con los monopatines pasa lo mismo, vamos a terminar juntando chatarra en la plaza». La respuesta oficial a ese temor es el rastreo satelital permanente: cada vehículo lleva un GPS que, si detecta que lo sacan del cuadrante céntrico, dispara una alerta automática a la policía y se inicia un operativo de recuperación. Con las bicis, esa tecnología recién empezó a aplicarse este año y, según admiten en el municipio, los primeros tres meses fueron los más duros en materia de robos.
Requisitos para subirse: edad, licencia y casco
- Tener 16 años cumplidos o más.
- Los menores de 18 deberán presentar licencia de conducir vigente o los datos del programa Mi Primera Licencia.
- Es obligatorio circular con casco y chaleco reflectivo, elementos que no provee el servicio.
- El recorrido debe hacerse por bicisendas o ciclovías; donde no existan, se puede ir por la calzada, siempre por la derecha y respetando las normas de tránsito.
Sobre el precio, Rueda Cáceres fue cautelosa: dijo que la tarifa se terminará de definir cuando se cierre la adjudicación, pero adelantó que el valor será apenas superior al de las bicicletas eléctricas públicas, que hoy rondan los 1.100 pesos la hora. Para una ciudad que empieza a poblarse de scooters y donde cada vez más jóvenes optan por dejar el auto en casa, el dato no es menor: un paseo de media hora por el centro costaría menos que un café con medialunas en cualquier confitería de la calle Belgrano.
Cuando terminé la recorrida y me despedí de Carlos, el comerciante todavía miraba con cierto descreimiento los monopatines exhibidos en la vereda municipal. «A ver si esta vez funciona de verdad», me dijo, mientras se apoyaba en el marco de la puerta. Tiene razones para ser escéptico: la movilidad eléctrica en Neuquén ya tuvo tropiezos, bicicletas vandalizadas y promesas incumplidas. Pero esta vez, con la app lista para descargarse, el GPS encendido y la temporada alta a la vuelta de la esquina, la apuesta del municipio es que los neuquinos -y los turistas- se suban a la moda de los monopatines antes de que termine el año.
