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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Los demonios vuelven, y esta vez sin tijera: la versión de Russell que el mundo nunca vio

A 55 años del estreno, la película de Ken Russell regresa a las salas en 4K, con escenas de posesiones, orgías y un crucifijo cayendo a cámara lenta. Warner Bros la rescata dentro de su nueva división de cine de autor. Sí, ahora vamos a tener que ir al cine a ver monjas poseídas en alta definición.

Por Carla SanhuezaCultura y espectáculos · · hace 9 d
Los demonios vuelven, y esta vez sin tijera: la versión de Russell que el mundo nunca vio

Hay noticias que alegran el alma y otras que directamente te arruinan la productividad del día. Esta es de las segundas. Acabo de enterarme de que Los demonios, la película más desfachatada de Ken Russell, vuelve a las salas con una restauración en 4K y, lo más jugoso, con material que la censura se había encargado de podar durante décadas. Traducción: lo que vamos a ver en pantalla es, finalmente, lo que el director quería que viéramos antes de que el Vaticano, los organismos de clasificación y vaya a saber quién más metieran cola en el asunto.

Qué cambia en esta versión

El plato fuerte es una secuencia completa de supuesta posesión que llevaba fuera del corte comercial desde 1971, aquella donde las monjas pierden toda compostura y se carga un crucifijo de proporciones considerables. Hasta ahora, ese material solo aparecía en un documental. Russell, ya entrado en años y junto al crítico Mark Kermode, se puso a recuperar fragmentos: escenas de orgías, pasajes recortados, tomas que habían quedado en el tacho. El resultado es un montaje que el director armó en sus últimos años y que hoy, gracias a Warner Bros y su flamante división Clockwork, por fin verá la luz en una pantalla grande (aclaro: grande de cine, no de televisión, que tampoco es lo mismo).

La historia, para quien no la recuerde o nunca haya tenido el placer, está inspirada en hechos reales del siglo XVII. Francia, una ciudad amurallada, plagas por todos lados y un grupo de monjas que, convenientemente, afirma estar poseída para mandar al cadalso a un sacerdote que había acumulado demasiado poder y, digamos, demasiados affaires. Sí, acá el horror religioso se mezcla con sexo explícito y con imágenes que en los setenta debieron ser psicodélicas a más no poder. No es raro que United Artists se bajara del proyecto y que Warner terminara haciéndose cargo del quilombo.

  • Recuperación de una secuencia completa de posesión con el derribo del crucifijo gigante, que hasta ahora solo se veía en un documental.
  • Incorporación de escenas de orgías y otros fragmentos que la censura había recortado.
  • Restauración en 4K del montaje que Ken Russell armó antes de morir, supervisado por el crítico Mark Kermode.
  • Distribución internacional con funciones previstas en España, dentro de los planes de Clockwork, la nueva división de cine de autor de Warner Bros.
  • Reestreno a 55 años del original, que en su momento se ganó una calificación X tanto en Reino Unido como en Estados Unidos.

El contexto de un quilombo anunciado

Cuando una película junta posesiones demoníacas, sexo sin pudor y una factura visual que parece un mal viaje con buena banda de sonido, el escandalito está garantizado. La Iglesia se pronunció para que no se exhibieran determinadas imágenes y los clasificadores de turno obligaron a meter tijera. Aun así, con los cortes incluidos, la película fue considerada demasiado fuerte para casi todo el público adulto, algo así como decirle a los pibes de los setenta que no miren, sabiendo que iban a mirar igual.

Ahora, Warner Bros aprovecha el lanzamiento para dar a conocer Clockwork, una división pensada para trabajar con cineastas independientes y, de paso, rescatar títulos de su propio catálogo. Los demonios es, justamente, una de las cartas de presentación elegidas. La movida tiene lógica: si vas a abrir una etiqueta de cine de autor, mejor arrancar con un clásico polémico que sigue incomodando a medio mundo. Es como abrir un restaurante con un plato que en su día provocó la intervención del Vaticano: si sobrevive a eso, sobrevive a cualquier crítica de la guía gastronómica.

(Acá hago un paréntesis para los despistados: si pensaban que esto era una rareza de culto para cinéfilos con barba y anteojos gruesos, sepan que también es una invitación para quienes, en su adolescencia, escucharon hablar de esta película como si fuera un mito urbano. Ahora la ven juntos, en el cine, sin esconder el DVD debajo de la cama.)

Vayan. Reserven la butaca, lleven a alguien con estómago fuerte y disfruten de la versión que Ken Russell quiso que viéramos. Después de 55 años, el director por fin les gana el partido a los censores. Y ustedes, de paso, se ahorran tener que explicar en la mesa por qué vieron a monjas poseídas en definición 4K un martes a la noche. Mejor no inventar excusas: la verdad es que la película lo vale.

CS
Carla SanhuezaCultura y espectáculos

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