León XIV se recupera favorablemente de la cirugía de pulmón, pero los médicos le marcan un freno al avión
A dos días de que le extirparan un nódulo maligno, el pontífice ya camina, desayuna y hasta concelebró una misa en el hospital Gemelli de Roma. Los cirujanos, en cambio, prendieron la alarma: la presurización de un vuelo podría expandir el aire residual en el tórax y colapsarle el pulmón operado, por lo que su gira por Uruguay, Argentina y Perú quedó atada a una autorización clínica que todavía no llega.
A esta altura, lo que más llama la atención no es lo que ya pasó sobre la mesa de operaciones del hospital Gemelli de Roma, sino lo que todavía no se decide. León XIV cumplió este jueves su segundo día del posoperatorio con una evolución que los propios médicos calificaron como dentro de los parámetros esperados, y aun así el hermetismo con el que el Vaticano viene dosificando cada parte médico no hace más que alimentar la incertidumbre en torno a la gira que el pontífice tenía previsto iniciar por Uruguay, Argentina y Perú en las próximas semanas.
La intervención se realizó el martes en el centro sanitario que es casi una extensión del Vaticano. Los cirujanos retiraron el lóbulo inferior del pulmón derecho mediante una técnica videoasistida, un procedimiento que demandó alrededor de tres horas de quirófano, de las cuales unos noventa minutos fueron los de la operación en sí. En el mismo acto quirúrgico se confirmó el diagnóstico que los estudios preoperatorios ya venían sugiriendo: un adenocarcinoma pulmonar, es decir, un tumor maligno de evolución lenta, el hallazgo más frecuente en este tipo de cuadros. Los médicos informaron que no hubo complicaciones y que el Papa despertó sin dificultades, una señal que, en este tipo de cirugías torácicas, los equipos clínicos suelen remarcar como un primer indicador favorable.
Una radiografía que habla, una rutina que se reordena
Al segundo día del posoperatorio, los controles de rutina se convirtieron en la postal más esperada por el Vaticano y por los fieles que siguen la noticia desde el otro lado del mundo. La radiografía de tórax fue, como era de esperar, el indicador central: el informe firmado por Luigi Carbone y Stefano Margaritora, y difundido por la Oficina de Prensa de la Santa Sede, consignó que el pulmón operado muestra una buena recuperación. Los análisis de sangre, siempre relevantes para descartar sangrados internos o procesos infecciosos, también resultaron normales.
En paralelo, la rehabilitación del pontífice empezó a tomar la forma de una pequeña rutina dentro de la habitación. El miércoles comenzó a caminar por sus propios medios y completó ejercicios de fisioterapia respiratoria y motora, clave para evitar acumulaciones de secreciones y para que el pulmón remanente vaya ocupando el espacio que dejó el lóbulo extirpado. Retomó el desayuno y el almuerzo, y por la tarde, en un gesto que mezcla lo espiritual con lo simbólico, concelebró una misa en un espacio acondicionado en la décima planta del hospital. El jueves, la actualización matutina confirmó que pasó bien la noche y continuó con su rutina habitual.
El punto crítico: qué puede pasar dentro de un avión
El dato clínico que más pesa en las próximas semanas no está en el Gemelli, sino en la cabina de un avión. El cirujano Edoardo Mercadante explicó que las fluctuaciones de presurización típicas de un vuelo comercial pueden provocar que cualquier resto de aire que haya quedado en la cavidad torácica se expanda, y esa expansión es exactamente la condición que puede desencadenar un colapso del pulmón recién intervenido, lo que en medicina se conoce como neumotórax.
“Si todo va bien y la situación se desarrolla como se predijo inicialmente, el viaje se llevará a cabo.”Cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano
La frase del cardenal Parolin, leída en frío, suena a optimismo, pero el propio Purpurado se encargó de marcarle el límite: la decisión final no es política ni diplomática, sino clínica, y corresponde exclusivamente a los especialistas que lo están tratando en Roma. El Vaticano informó que la internación prevista es de aproximadamente una semana, siempre sujeta a cómo evolucione el cuadro, y que cualquier definición sobre fechas y destinos se comunicará oportunamente. Mientras tanto, el repique de las alarmas cede paso a la prudencia: un paso a la vez, una radiografía a la vez, una habitación recorrida a la vez.
- Se retiró el lóbulo inferior del pulmón derecho por técnica videoasistida en el hospital Gemelli de Roma, en una cirugía que demandó cerca de tres horas en quirófano.
- El examen histológico intraoperatorio confirmó un adenocarcinoma pulmonar, el tumor maligno de evolución lenta más frecuente en este tipo de presentaciones.
- Al segundo día del posoperatorio, la radiografía de tórax mostró buena recuperación del pulmón operado y los análisis de sangre dieron normales.
- El pontífice ya camina por la habitación, hace fisioterapia respiratoria y motora, retomó la alimentación habitual y concelebró una misa en la décima planta del centro de salud.
- El cirujano Edoardo Mercadante advirtió que los cambios de presión en la cabina de un avión pueden expandir aire residual en el tórax y provocar el colapso del pulmón operado.
- El cardenal Pietro Parolin aclaró que la gira por Uruguay, Argentina y Perú se mantiene en pie solo si la evolución lo permite, y que la decisión final queda en manos de los médicos.
