La relación sueldo-construcción tocó en junio su piso en cinco años: hacen falta 1,41 salarios para costear un metro cuadrado
El cruce entre la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables y el valor de obra que releva la Asociación Pymes de la Construcción de la Provincia de Buenos Aires muestra que, en junio, un asalariado necesitó su sueldo completo más un 41 por ciento adicional para solventar esa superficie, el nivel más bajo desde 2021.
En junio, un metro cuadrado de construcción en la provincia de Buenos Aires costó 2.254.981 pesos, mientras que la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE) neta del mismo mes se ubicó en 1.590.179 pesos. Con esos dos registros cruzados, la relación entre ingresos laborales y costo de obra quedó en 1,41 sueldos: el guarismo más bajo de los últimos cinco años, según los datos difundidos por la Asociación Pymes de la Construcción de la Provincia de Buenos Aires (Apymeco). En términos prácticos, un trabajador formal debió resignar la totalidad de su salario mensual y agregar algo más de cuatro décimos adicionales para cubrir ese único metro cuadrado, sin destinar un peso a ningún otro concepto.
El cálculo, paso por paso
- El RIPTE bruto de junio alcanzó 1.915.878 pesos y el neto, tras los descuentos de ley, 1.590.179 pesos.
- El metro cuadrado de construcción, elaborado por Apymeco, se valuó en 2.254.981 pesos, equivalentes a 1.503,32 dólares al tipo de cambio de referencia.
- La diferencia entre ambos valores arrojó una cobertura de 1,41 salarios netos, el nivel más favorable para el trabajador desde junio de 2021.
La comparación con el mismo mes del año anterior muestra un cambio de tendencia que se profundiza desde fines de 2023. En junio de 2024, la misma relación se ubicaba en niveles cercanos a 1,80 sueldos, según las series históricas que relevan la RIPTE y Apymeco. Esto implica que, en los últimos doce meses, la distancia entre ingresos y costo de obra se redujo aproximadamente un 22 por ciento, en línea con la dinámica de desaceleración inflacionaria y de recuperación gradual del salario real que describen los informes oficiales. Sin embargo, la mejora es relativa: el punto de partida era el más desfavorable de los últimos años.
Una mejora que no alcanza para construir
Mirado en perspectiva, el indicador atravesó tres etapas claramente diferenciadas. En junio de 2021, con un salario neto de 70.146 pesos y un metro cuadrado a 109.693 pesos, hacían falta 1,56 sueldos completos. Entre ese año y noviembre de 2023, la brecha se amplió hasta un pico de 1,99 sueldos, producto de un alza del costo de la construcción que superó con creces la evolución de los ingresos formales. Desde entonces la tendencia se invirtió: los salarios ganaron terreno frente al valor de obra y la relación cayó cerca de un 29 por ciento, hasta el 1,41 actual. La mejora existe, pero no alcanza para cerrar la ecuación por sí sola, dado que un metro cuadrado sigue demandando más de un mes de trabajo.
Para cubrir la diferencia, el camino más transitado sigue siendo un crédito hipotecario ajustable por Unidad de Valor Adquisitivo (UVA), indexado por inflación. Según una simulación que difundió el Ministerio de Economía, un préstamo de 120.920.000 pesos a tasa UVA más un 7 por ciento anual, con un plazo de 25 años, arrancaría con una cuota inicial de 865.098 pesos, equivalente a poco más de la mitad del salario neto promedio que registra la RIPTE de junio. El compromiso se reduce respecto de los picos de 2023, aunque la cuota continúa absorbiendo una proporción elevada del ingreso formal y deja escaso margen frente a eventuales saltos del costo de vida.
“Construir un metro cuadrado cuesta hoy 1,41 veces el salario neto mensual de un trabajador en relación de dependencia. Para cubrir ese costo sin destinar un peso a otro gasto, un asalariado necesitaría su sueldo completo más el 41 por ciento adicional.”Asociación Pymes de la Construcción de la Provincia de Buenos Aires (Apymeco)
Lo que falta confirmar
Los datos difundidos por Apymeco y por el Ministerio de Economía corresponden a cortes puntuales de junio y a una simulación con parámetros de referencia, por lo que resta confirmar la evolución de la relación RIPTE-construcción en los próximos meses, en particular el efecto que puedan tener los acuerdos paritarios en curso y la dinámica del crédito hipotecario UVA. Tampoco se ha precisado cómo impactarán los ajustes por inflación sobre las cuotas iniciales, un dato que resultará clave para dimensionar el acceso efectivo a la vivienda propia durante el segundo semestre.
