La nueva vida de los Cerdito: George con pérdida auditiva y la llegada de Evie sacuden a Peppa Pig en su temporada once
Adam Redfern, el nuevo showrunner de la serie, explica cómo se animaron a meterle ruido a una familia que lleva más de veinte años en pantalla y por qué asegura que la clave de Peppa es ser, justamente, una protagonista de lo más imperfecta.
A esta altura, y si uno tiene chicos en casa o sobrinos a los que les gusta la tele, seguro se cruzó con Peppa Pig en algún living o en alguna mesa de la que todavía quedan migas de merienda. Yo me acuerdo de haber visto a mi ahijada de cinco años mirar la serie con una concentración que ya quisiera yo para leer el diario, y de ahí saqué que algo de esa cerdita que camina con tacos rojos sigue funcionando como el primer día. Ahora, a punto de cumplir más de dos décadas al aire, el programa vuelve con una temporada once que, lejos de dormirse en los laureles, le mete dos cambios fuertes a la familia Cerdito que ya conocemos de memoria: George aparece con pérdida auditiva moderada y, además, se suma Evie, un nuevo bebé que llega para complicarle la vida a todos.
Lo cuenta Adam Redfern, el showrunner que tomó las riendas creativas del programa hace unos meses y que viene de trabajar en títulos como Las aventuras de Paddington y Go Jetters. Redfern arrancó con una mochila pesada encima: ya había más de 400 episodios producidos antes de que él se sentara a escribir uno solo. La pregunta, entonces, era casi obvia. Cómo encontrar aire fresco sin romper la magia que hizo que esta cerdita siga siendo de las más vistas del planeta. Y la respuesta que él mismo se dio, según me imagino mientras lo leo, fue mirar de frente a la protagonista y preguntarse qué la hacía tan querida.
Una cerdita imperfecta, pero querible
“Es imperfecta, se mete de cabeza en las situaciones, es curiosa y es muy fácil identificarse con ella. Muchos personajes preescolares son demasiado perfectos y por eso no perduran. Peppa, en cambio, comete errores, pero al final de cada episodio aprende a ser más amable y a comportarse mejor.”Adam Redfern, showrunner de Peppa Pig
Lo que Redfern dice, traducido al criollo, es que Peppa no es la nena modélica que siempre se porta bien, sino una pibita que la empuja al lago cuando se enoja con su hermano, que se queja de todo y que después recapacita. Y uno, como padre o como adulto que mira con ella, termina reconociendo en esa criatura a alguien que conoce bien. Quizá por eso la serie lleva más de veinte años sin perder público. Porque en vez de mejorar a su protagonista, la deja fallar para que aprenda en el mismo capítulo, algo que en la vida real no siempre tenemos el lujo de hacer.
George y la pérdida auditiva, contada con cuidado
La decisión de incluir la pérdida auditiva moderada de George no fue un capricho creativo. El equipo trabajó con el acompañamiento de la Sociedad Nacional de Niños Sordos del Reino Unido, una institución que asesoró sobre cómo contar esa experiencia sin caer en clichés ni en golpes bajos. Redfern destaca algo que parece obvio y sin embargo uno tiende a olvidarlo: que no hay dos pérdidas auditivas iguales, y que cada persona la vive de manera distinta. Por eso, los capítulos en los que George aparece con sus audífonos están pensados para que los chicos entiendan lo que pasa sin que se sienta ni como una lección pesada ni como un drama adulto disfrazado de dibujo.
Evie llega para desordenar la casa
- La incorporación de Evie rompe una dinámica familiar que llevaba dos décadas sin grandes sobresaltos.
- Mamá y Papá Cerdito, ocupados criando a tres hijos, aparecen visiblemente agotados, algo con lo que muchos padres se sienten identificados.
- El equipo incluyó escenas sobre el tiempo frente a las pantallas, con Mamá y Papá pidiéndole a Peppa que deje la tableta y salga a jugar.
- Redfern sostiene que el contenido infantil tiene que justificar el tiempo que los chicos le dedican, y que un episodio de Peppa debe ofrecer calidez, humor y valores concretos.
La llegada de Evie, me parece a mí, es el tipo de movimiento que cualquier familia entiende sin que nadie se lo tenga que explicar. Un bebé que aparece en una casa donde todo parecía ordenado es un terremoto que no distingue edades. Y si uno se pone un minuto en el lugar de Mamá Cerdita, que ya tenía bastante con Peppa y George, ahora tiene que cambiar pañales, dormir menos y mantener la sonrisa de la tele. Redfern dice que muchos adultos, incluso los que no tienen un tercer hijo, se ven reflejados en esa sensación de que un recién nacido les desarma la rutina. Lo dice con una frase sencilla, casi de manual, pero que a esta altura de los tiempos que corren pega fuerte: lo que le pasa a la familia Cerdito adentro de la pantalla termina siendo lo que nos pasa a nosotros afuera.
La undécima temporada de Peppa Pig se estrena el 7 de septiembre, y uno la mira con la sospecha de que ya leyó todo sobre esta serie y, sin embargo, todavía algo nuevo puede aparecer. Cuando vuelvo a pensar en mi ahijada de cinco años, concentrada frente al televisor mientras come una galletita con la mano libre, termino agreeing con Redfern: la Peppa de hoy es la misma de siempre, una nena que la pifia y después la enmenda, y que ahora, con un hermano que usa audífonos y una beba recién llegada, tiene todavía más para enseñarnos. Aunque sea en diez minutos y con una cerdita dibujada de la mano.
