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La montaña se movió en Chapelco y dos esquiadores se salvaron de milagro en una zona que nadie tenía que pisar

Una avalancha sorprendió el jueves por la tarde en el filo posterior del Cerro Chapelco, a casi 1.980 metros de altura. Dos personas que bajaban en zigzag quedaron a metros del frente de nieve y lograron salir ilesas. El complejo activó el protocolo y pidió no salirse de las pistas habilitadas.

Por Emanuel PaillalefSociedad · 5 de septiembre de 2026 · hace 10 h

Lo que pasó el jueves por la tarde en el Cerro Chapelco todavía se comenta en voz baja entre quienes estaban esquiando en el sector habilitado del complejo. Yo mismo, cuando me enteré del episodio, me quedé un rato largo pensando en lo rápido que se mueve la nieve cuando una ladera decide soltarla. Porque la montaña, cuando se queja, no avisa: simplemente se desprende, y lo que estaba firme un segundo antes, al siguiente ya está bajando como un río blanco a toda velocidad por la ladera.

La avalancha se generó en el filo posterior del cerro, a casi 1.980 metros sobre el nivel del mar, en un área que no forma parte del dominio esquiable habilitado por Chapelco. Dos esquiadores que realizaban un descenso en zigzag por las cercanías quedaron muy próximos al avance de la masa de nieve y, por suerte, lograron alejarse sin lesiones. La secuencia fue registrada de manera casual por personas que estaban en las inmediaciones y las imágenes muestran, según relataron testigos, la velocidad con la que la nieve avanzó sobre la pendiente.

Un protocolo que se activa al instante

En cuanto se detectó el desprendimiento, el personal del complejo puso en marcha el protocolo de seguridad. La prioridad fue mantener el área despejada, impedir el ingreso de cualquier otra persona y comenzar a evaluar la estabilidad de la montaña antes de habilitar nuevamente la zona. No hubo que lamentar heridos, y esa es la mejor noticia que puede dar un parte de este tipo.

Las autoridades de Chapelco recordaron que el filo es uno de los puntos más altos del cerro y que ese sector no está señalizado ni autorizado para la práctica del esquí. Por eso la recomendación es bien concreta: permanecer dentro de las zonas habilitadas y respetar las indicaciones del personal especializado, que conoce día a día cómo viene la montaña.

  • Acumulación de capas de nieve con distinta consistencia, que pierden adherencia entre sí.
  • Cambios bruscos de temperatura que debilitan la estructura de la nieve.
  • Viento que redistribuye la nieve hacia ciertos puntos de la ladera y forma cornisas o placas inestables.
  • Inclinación pronunciada del terreno, que favorece el deslizamiento.
  • Paso de personas por sectores no habilitados, que agrega una sobrecarga suficiente para detonar el desprendimiento.

Después de nevadas intensas, el viento se encarga de mover la nieve hacia lugares puntuales de la ladera y arma acumulaciones que pueden volverse muy inestables si las capas no se enganchan bien entre sí. Por eso los centros de esquí delimitan con precisión las zonas seguras y recomiendan no abandonarlas bajo ninguna circunstancia. Salirse de las pistas señalizadas no es un acto de valentía: es, muchas veces, un error que se paga caro.

La temporada en Chapelco se extiende hasta el 30 de septiembre, así que todavía queda mucho invierno por delante y, con él, varias ventanas de nieve fresca. En este punto me permito volver al principio, a esa imagen que me quedó dando vueltas: dos personas que estaban donde no tenían que estar y que, por puro instinto o por un margen mínimo de la montaña, terminaron contándolo. Que el episodio termine sin lesionados es un alivio, y también un recordatorio de que la cordillera siempre tiene la última palabra.

“El filo es uno de los puntos más altos del cerro y ese sector no está señalizado ni autorizado para la práctica del esquí. La recomendación es permanecer dentro de las zonas habilitadas y respetar las indicaciones del personal especializado.”Autoridades de Chapelco
EP

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