La crecida del Paraná y la menor oferta mundial empujan el precio de la hacienda en Cañuelas
Entre 20.000 y 25.000 cabezas tuvieron que ser evacuadas en Corrientes, mientras el USDA proyecta una caída cercana a los dos millones de toneladas en la producción global de carne vacuna para 2026, lo que se traduce en valores más firmes para el consumidor.
La crecida extraordinaria del río Paraná volvió a golpear al litoral argentino y, esta vez, lo hizo con impacto directo sobre el precio de la carne. En la provincia de Corrientes, la suba de las aguas obligó a los productores a evacuar con urgencia entre 20.000 y 25.000 cabezas de ganado vacuno y bubalino, una cifra que describe la magnitud de una emergencia que se repite con frecuencia en la región chaqueña y mesopotámica, pero que en esta temporada alcanzó una virulencia particular. El operativo de rescate se realizó mediante arreos a campo traviesa y, en los casos en que la distancia lo impedía, en barcazas especialmente acondicionadas, ya que mientras las vacas adultas pueden cruzar nadando tramos cortos, los terneros recién nacidos no toleran la travesía y deben ser embarcados de manera obligatoria.
La dinámica del fenómeno también condiciona la logística posterior. El productor Fabián Gotardo, presidente de la Sociedad Rural de Bella Vista, explicó a este medio que conseguir campos disponibles para reubicar la hacienda evacuada se volvió una tarea compleja, dado que los establecimientos lindantes suelen estar anegados o saturados. Si la emergencia se prolonga, advirtió, el próximo cuello de botella será el abastecimiento de forraje, ya que el ganado trasladado compite por pasturas y reservas en un radio cada vez más estrecho. El pico de la crecida se esperaba para la semana siguiente, con el riesgo adicional de que el agua alcanzara la planta urbana de Bella Vista y comprometiera la operatoria comercial y logística de todo el partido.
El impacto inmediato en Cañuelas
La menor disponibilidad de hacienda se trasladó con rapidez al principal termómetro del negocio cárnico argentino. En el Mercado de Cañuelas, los valores de la hacienda subieron entre dos y cuatro puntos respecto del promedio de la semana anterior, una suba que, por moderada que parezca, resulta significativa en un mercado acostumbrado a movimientos más graduales. Los novillos ganaron tres puntos, los novillitos dos y las vacas cuatro, mientras que las vaquillonas se mantuvieron estables. La operatoria mostró además un comportamiento defensivo: los productores tendieron a vender el ganado gordo listo para faena y a retener el resto, lo que acentuó la escasez de oferta en el corto plazo y configuró un escenario abiertamente alcista para los próximos días.
Para dimensionar el fenómeno, basta con el ejemplo de una chacra chica dedicada a la cría en la zona de Bella Vista. Un establecimiento tipo, con unas doscientas vacas y cien vientres en servicio, enfrenta la crecida con un costo de oportunidad doble: por un lado, pierde pasturas naturales en las islas bajas, que representan entre el veinte y el treinta por ciento de la oferta forrajera anual; por el otro, si debe reubicar hacienda en campos de terceros, afronta arrendamientos urgentes que pueden oscilar entre tres y cinco kilos de novillo por cabeza y por mes, un gasto que en condiciones normales no forma parte de la estructura de costos. Cuando ese productor decide finalmente vender la hacienda gorda para evitar pérdidas mayores, lo hace en un mercado donde los valores ya venían subiendo dos a cuatro puntos, y obtiene un ingreso algo mejor que en semanas previas, aunque insuficiente para compensar el daño productivo de fondo.
El cuadro global: menos carne disponible y más cara
La presión local se inscribe en un escenario internacional que apunta en la misma dirección. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) publicó su informe semestral sobre mercados cárnicos globales y proyectó que la producción mundial de carne vacuna caerá en 2026 alrededor de dos millones de toneladas, para situarse en 60,2 millones. El ajuste se trasladaría principalmente al consumo, que retrocedería más de 1,7 millones de toneladas respecto del máximo histórico de 60,4 millones registrado en 2025. Para 2027, el organismo prevé una estabilización en torno a los 60 millones de toneladas, un nivel que confirma el cambio de ciclo.
Dentro de ese mapa, la Argentina figura entre los países con producción en alza, con 90.000 toneladas adicionales proyectadas para 2026, un dato que la ubica junto a India y Uruguay como polo de crecimiento. En el otro extremo, Australia, la Unión Europea, Brasil y Estados Unidos registrarían caídas, con Brasil concentrando la mayor parte del ajuste global dado su peso como principal exportador mundial. Para el consumidor argentino, la combinación de una oferta interna golpeada por la emergencia climática y de un mercado internacional con menor disponibilidad anticipa precios firmes en las góndolas durante los próximos meses, un escenario que, según coinciden los analistas consultados, se sostendrá mientras no se revierta la dinámica fluvial ni se recompongan los stocks globales.
“Lo que más cuesta hoy es encontrar campo donde poner la hacienda. Si esto se estira, se complica también el forraje.”Fabián Gotardo, presidente de la Sociedad Rural de Bella Vista
