Jim Henson: el tipo que entendió que los adultos también son chicos mal disfrazados
A 35 años de su muerte, el creador de los Muppets sigue siendo un manual de instrucciones para cualquiera que quiera hacer reír sin perder la ternura. Un repaso por su filosofía de trabajo, sus personajes y esa frase que lo resume todo.
Hay una idea que Jim Henson repitió toda su vida y que, cada vez que la recuerdo, me parece más cierta que la anterior: la gente más sofisticada que conozco son todos niños por dentro. Lo dijo él, claro, el tipo que a los 17 se subió a un escenario con una marioneta y a las tres semanas le cancelaron el programa. (Arranque flojo, sí. Pero como diría cualquier vecino del valle, peor fue la vez que intenté hacer un asado con solo achuras y casi me echan de la cuadra.)
Esa primera cancelación no fue un fracaso: fue el empujón. Junto a Jane Nebel, su futura esposa, armó Sam and Friends, el show que plantó la semilla de todo lo que vino después. Y lo que vino después fue, digamos, bastante.
Una rana, un cerdo y un método
Porque Henson no se quedó en el titiritero tradicional. Rompió las reglas del teatro de marionetas, experimentó con espacios, formas y convenciones hasta inventarse un idioma propio. Uno donde Gustavo es una rana con alma de rockero, Peggy es una cerdita que se emociona con cualquier cosa y Óscar el Gruñón vive en un cesto de basura y, aun así, cae simpático.
“Los personajes más interesantes que he creado tienen una fijación o un rasgo que podés exagerar. En lo que exagerás, se vuelve divertido y la gente ve ese rasgo en sí mismos.”Jim Henson
Fíjense si no funciona. El método era simple: agarrar un rasgo humano, inflarlo hasta que se vuelva ridículo y dejarlo ahí, a la vista de todos. La risa, para Henson, no era un fin en sí mismo sino una herramienta para poner las cosas en perspectiva. Una manera de decir mirá esto que te pasa sin que te duela tanto.
- Nunca dejar morir al niño interior (aunque el niño interior a veces sea un desastre).
- Exagerar un solo rasgo basta para construir un personaje memorable.
- El absurdo no es un chiste: es una forma de contar la vida sin que se note que la estás contando.
- Hacer reír a los chicos y a los grandes con el mismo gesto. Si no se puede, algo está fallando.
Henson murió en mayo de 1990, a los 53 años, por un choque tóxico causado por una infección bacteriana. Tenía toda una carrera por delante. El legado quedó repartido entre franquicias, personajes que Disney se llevó a su catálogo y producciones como Barrio Sésamo y Fraggle Rock que siguen siendo referencia obligada del género.
Lo que me queda dando vueltas, y se los dejo picando, es esto: en una época de realities, de streaming infinito y de humor cada vez más calculado al milímetro, ¿sigue funcionando esa combinación de ternura y absurdo que Henson armó hace más de medio siglo? ¿O su formato ya quedó como esas cintas de VHS que guardás en un cajón con cariño pero no enchufás más? (Yo tengo dos. No digo cuáles.)
