Huella Mayor: la apuesta del Gobierno neuquino para que dos mil abuelos conozcan su propia provincia
Más de 1.200 personas mayores colmaron el estadio Ruca Che en el acto de lanzamiento del programa de turismo social, que sortea sus primeros dos contingentes y promete salidas semanales a destinos como Copahue, Villa Pehuenia, San Martín de los Andes y Las Grutas.
Lo que vi el otro día en el estadio Ruca Che me dejó con una sensación que todavía no se me va. Eran cerca de las once de la mañana cuando crucé el playón de ingreso y me encontré con una marea de bastones, mochilas y sonrisas anchas que se acomodaba en las tribunas. Más de 1.200 adultos mayores, según me confirmaron desde la organización, habían llegado desde todos los rincones de la provincia de Neuquén para ser parte del lanzamiento oficial de Huella Mayor, el programa de turismo social que el Gobierno neuquino diseñó pensando, exclusivamente, en quienes tienen 60 años o más y domicilio acreditado en la provincia. Yo mismo me ubiqué en una platea baja y desde ahí pude observar cómo los jubilados se abrazaban, se sacaban fotos con el celular y se cruzaban al grito de «¡cuánto tiempo!» con conocidos que hacía años no veían. La escena, créanme, tenía una calidez que pocas veces se repite en un acto oficial.
Lo que se presentó allí, en ese marco que mezcló protocolo y algarabía popular, es una política pública con números ambiciosos: se prevé atender a más de 2.000 personas mayores mediante contingentes semanales, con viajes que ya tienen fecha para los próximos días porque, durante el propio acto, se sortearon los dos primeros grupos que emprenderán la recorrida. La intención oficial, según me quedó claro tras conversar con varios coordinadores territoriales, es que ningún jubilado neuquino se quede sin conocer, al menos una vez, los paisajes más representativos de su provincia.
Los destinos que forman parte del recorrido
- Copahue y Caviahue, en el norte termal.
- Villa Pehuenia, sobre el lago Aluminé.
- San Martín de los Andes, en el lago Lacar.
- Huinganco, Las Ovejas, Manzano Amargo y Varvarco, en el corredor del Alto Neuquén.
- Villa El Chocón, con sus paseos por el lago y los sitios paleontológicos.
- Las Grutas, en la costa atlántica rionegrina, como destino cerrado del circuito.
Mientras esperaba que arrancara la parte protocolar, me acerqué a Marta, una vecina de 67 años que había viajado desde Cutral Co junto con otras doce compañeras del centro de jubilados La Esperanza. Me dijo, con esa voz que tienen las mujeres de nuestra Patagonia cuando se ponen confiadas, que ella nunca había pisado Copahue ni San Martín de los Andes, y que tener la posibilidad de hacerlo con todo pago le parecía «un regalo caído del cielo». Le pregunté qué era lo que más le entusiasmaba y me contestó, sin dudarlo: «ver el lago Lacar a la tarde, cuando se pone colorado». Esa pequeña confesión, dicho sea de paso, resume bastante bien el espíritu del programa: no se trata de un turismo de lujo, sino de garantizarles a los adultos mayores el derecho a conocer el lugar donde transcurrieron sus vidas.
Qué incluye cada salida y cómo anotarse
Cada contingente contempla traslado, alojamiento cuando corresponde, alimentación, asistencia permanente durante el recorrido y un set de actividades programadas que se articulan con los municipios, las comisiones de fomento y las asociaciones locales de cada destino. Para sumarse hay que cumplir tres requisitos: tener 60 años o más, acreditar al menos cinco años de residencia en la provincia y presentar una ficha de salud con valoración de autonomía, además de informar los apoyos que cada persona pudiera necesitar durante el viaje. Un detalle importante que quiero remarcar porque me parece clave: no se aceptan inscripciones individuales; la participación es estrictamente grupal, y debe canalizarse a través de un centro de jubilados, un municipio o una asociación civil.
El programa es impulsado por el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Humano, que conduce Lucas Castelli, en coordinación con el Instituto de Seguridad Social del Neuquén (ISSN), NeuquenTur, el Ente Provincial de Termas (Eproten), el Instituto Provincial de Juegos de Azar (IJAN) y la cadena de alojamientos Melewe. A esos organismos se suman acuerdos con prestadores turísticos privados para acceder a hosterías, circuitos y propuestas recreativas a lo largo de toda la geografía neuquina. En el acto, el ministro Castelli fue bastante gráfico al definir la filosofía del plan: aseguró que el objetivo es «acompañar y llevar de la mano» a cada persona mayor que todavía no haya conocido la provincia, y que la logística está pensada para que nadie quede afuera por cuestiones económicas, de salud o de distancia.
Cuando me retiré del Ruca Che, ya casi sobre el final del acto, volví a cruzar la misma manga de ingreso por la que había pasado horas antes. Esta vez el sentido era inverso: los colectivos se iban cargando de a poco y Marta, mi entrevistada de Cutral Co, levantó la mano desde una ventanilla para despedirse. No viajó en ese primer sorteo, me aclaró entre risas, pero igual se quedó esperando a sus compañeras que sí salieron favorecidas. Ahí entendí que Huella Mayor no es solo un programa de traslados y hospedajes: es, sobre todo, una manera de devolverle a toda una generación de neuquinos la oportunidad de pisar, al menos una vez en la vida, las bellezas que tuvieron siempre a la vuelta de la esquina.
