Fontana, el Albinegro que se niega a dejar de pelearle al Naranja: la historia detrás de la remontada que el Pace Car le robó en San Juan
El piloto de Arrecifes achicó la diferencia con Canapino de 1,3 segundos a seis décimas en pocas fechas y sigue soñando con dar el golpe en el Turismo Carretera. Una categoría cada vez más pareja y un equipo en pleno crecimiento.
Faltaron seis vueltas. Seis. Y un auto de seguridad entró justo cuando Norberto Fontana venía con todo, descontando tiempo al líder carrera a carrera en el Desafío de las Estrellas de San Juan. Se quedó con las ganas, con el alma en la boca y con esa bronca que sólo entiende el que va en pista. Lo dijo él, crudo, sin vueltas: "Faltaron seis vueltas para ganarla, veníamos mucho mejor en ritmo, habíamos descontado un segundo y medio. Me quedó el sabor amargo de ese último Pace Car, lo veníamos esquivando y me perjudicó". Así se resume una tarde que pudo ser histórica y terminó en gesto de resignación.
La categoría del milímetro
Porque el Turismo Carretera de hoy es una categoría de milésimas. Fontana lo grafica con una frase que sirve como definición: "En una décima hay diez autos". Lo que en otra época era una diferencia aceptable entre el primero y el trigésimo cuarto en clasificación, hoy son apenas ocho décimas. La parrilla se arma así: cualquier despiste en la tanda te deja enterrado y después hay que escalar a base de maniobras de sobrepaso, una por vuelta, durante toda la carrera. La paridad es extrema y por eso clasificar bien vale oro.
Hay otro factor que el propio piloto de Arrecifes, campeón 2006, menciona sin tapujos: la inversión tecnológica. Los equipos de punta pueden probar en el taller distintas configuraciones aerodinámicas, algo que la mayoría de las estructuras chicas no puede pagar ni replicar en pista. Eso amplía la brecha entre los poderosos y el resto. Sin embargo, en el Azar Motorsport eligieron el camino de las pruebas y los resultados empezaron a llegar.
“Evolucionamos, pero falta otro poquito más.”Norberto Fontana
- Tomaron como referencia al referente del TC: Agustín Canapino, múltiple campeón y piloto del Naranja, que desde hace tiempo es el termómetro de la categoría.
- Carrera a carrera, la diferencia que separaba a Fontana iba de 1,2 a 1,3 segundos respecto al referente.
- Después de pruebas en La Plata y de las presentaciones en Rafaela y Posadas, esa brecha bajó a seis décimas.
- El Chevrolet Camaro del equipo mostró un salto de rendimiento concreto en pistas variadas.
- La próxima parada es clave: si la diferencia sigue achicándose, el Albinegro empieza a pensar en serio en pelear por victorias.
Fontana tiene 51 años y no piensa en colgar el casco. Lo dice de frente, sin dramatismo: "Las categorías de auto de turismo permiten correr a pilotos de más edad. Hasta que me dé el físico lo voy a hacer". Esa mezcla de veteranía y hambre competitiva es la que se vio en el Villicum. Y es la misma que le permitió pasar de página rápido después del abandono en Paraná, donde un contacto lo dejó fuera temprano. San Juan fue su revancha inmediata, en los primeros planos, a tiro del líder hasta que la aparición del Pace Car, otra vez el Pace Car como en tantas definiciones del TC, le aguó la fiesta.
¿Podrá el Azar Motorsport dar ese último paso y pelearle de igual a igual a los equipos de punta? La pregunta queda flotando. La respuesta se empieza a escribir carrera tras carrera. Lo concreto: en pocas fechas, el equipo pasó de estar a un mundo a estar a seis décimas. Eso, en el TC actual, es muchísimo. Yo lo veo así: Fontana no vino a hacer number one, vino a ganarle al reloj y de paso a todos. Mientras el físico le responda, va a seguir. Y el Naranja, Canapino, ya sabe que tiene al Albinegro mirándole la espalda cada vez más de cerca.
Lo que viene en el TC
El próximo fin de semana, el Turismo Carretera vuelve a las pistas con una nueva fecha que puede ser bisagra para Fontana y para el Azar Motorsport. Si la tendencia de las últimas carreras se mantiene, las seis décimas de diferencia pueden transformarse en una pelea mano a mano por el podio. Cada vez que el Albinegro sale a pista, la categoría entera sabe que la sorpresa es una posibilidad concreta. Y Fontana, mientras tanto, sigue corriendo con la misma pasión con la que ganó el título en 2006. Como él mismo dijo, falta otro poquito más. Pero ese poquito ya empieza a verse.
