Etcheverry se despidió del US Open con la frente alta y un salto en el ranking
El platense cayó en octavos ante Michelsen en sets corridos, cerró su mejor participación en Flushing Meadows y desde el lunes será número 29 del mundo.
Me toca contarles algo que tenía una mezcla de alegría y de bronca. Tomás Etcheverry se plantó por primera vez en la segunda semana del US Open, ahí donde el tenis deja de ser un trámite y empieza a doler cada pelota. Y se fue con la frente alta, aunque con el gusto amargo de saber que la historia pudo ser distinta.
El Albinegro perdió ante el estadounidense Alex Michelsen por 7-6, 6-4 y 6-4, en un partido que se rompió en detalles. Hubo un set point que se le escapó en el primer parcial, un quiebre tempranero en el segundo que ya no pudo levantar y un tercero que siguió el mismo libreto. Todo quedó en manos del local.
El primer set, una historia de detalles
El arranque fue de esos que enganchan. Michelsen quebró en el primer game y se puso 2-0 arriba, pero el platense reaccionó en el quinto y devolvió la gentileza. De ahí hasta el tie-break, ninguno regaló nada. Con 6-5 a favor del argentino, el set point se asomó y se fue. El estadounidense lo salvó, se llevó el desempate por 8-6 y desinfló al público que soñaba con el batacazo.
- Michelsen quebró primero y se puso 2-0.
- Etcheverry recuperó el saque en el quinto game.
- El set se definió en tie-break: 8-6 para el estadounidense.
- Con 6-5 a favor, el argentino tuvo un set point que no pudo convertir.
Segundo y tercero: el local manejó la calculadora
Lo que vino después fue lectura fría del partido. Michelsen volvió a quebrar de entrada en el segundo set, se hizo fuerte con el servicio y no concedió ni una sola chance de devolución. Cero. Así es imposible remontar. En el tercero pasó algo parecido: quiebre en el quinto game, ventaja de 3-2 y a administrar. Tuve la sensación de estar viendo a un veterano en el cuerpo de un pibe de 21 años.
Ya con 5-4 y el partido en su bolsillo, el estadounidense levantó dos puntos de quiebre del argentino y lo cerró con un ace. Limpio, quirúrgico, sin filigranas. Como debe ser en estas instancias.
El balance: del 32 al 29 y la ilusión intacta
Aunque la eliminación duela, el saldo es más que positivo. Etcheverry venía de perder en la qualy o en primera ronda en sus visitas previas al Abierto de los Estados Unidos, y en 2024 había firmado su anterior mejor marca con un paso hasta tercera. Ahora llegó hasta octavos, le sacó tres puestos al ranking ATP y desde este lunes se ubicará como 29 del mundo.
Me gusta quedarme con eso. Porque no es sólo el número: es la certeza de que el platense puede plantarse en la segunda semana de un Grand Slam y pelearla de igual a igual. Eso vale oro.
Cerúndolo sigue en carrera
Mientras Etcheverry hacía las valijas, Francisco Cerúndolo se mantiene vivo en el cuadro y va por los cuartos. El Naranja se enfrentará en octavos al belga Alexander Blockx, que viene de dejar en el camino al italiano Flavio Cobolli. Si gana, se meterá entre los ocho mejores del torneo.
Mirando el fixture del próximo fin de semana, los ojos argentinos se posan sobre Cerúndolo. No es el único cuadro abierto, pero es el nuestro. Ojalá que el Naranja nos regale otra semana de ilusión en Nueva York.
