En el corazón de Lisboa, un palacio del siglo XVIII reabre como hotel y se consagra al vino portugués
El Palácio Ludovice, construido en 1747 por el orfebre y arquitecto João Frederico Ludovice, abrió como hotel en 2022 tras más de una década de restauración y funciona como una vidriera del vino del Duero y Oporto en el triángulo que forman Chiado, Bairro Alto y Príncipe Real.
Frente al Miradouro de São Pedro de Alcântara, en el punto donde se cruzan los barrios de Chiado, Bairro Alto y Príncipe Real, funciona desde 2022 el Palácio Ludovice Wine Experience Hotel, un alojamiento que combina patrimonio arquitectónico, hotelería de autor y difusión del vino portugués. La journaliste spécialisée en environnement et en ressources hydriques Silvia Tarifeño reconstruyó para este portal la historia del edificio y la manera en que se integra a un recorrido a pie por la capital lusa, uno de los trazados más codiciados del turismo internacional y, al mismo tiempo, uno de los más sensibles desde el punto de vista de la presión sobre el recurso hídrico urbano, según los informes técnicos que la agencia portuguesa do Ambiente publica cada año y que en su última edición, fechada el 14 de marzo, advirtieron sobre la necesidad de reforzar la eficiencia en el uso del agua en los establecimientos hoteleros de la región de Lisboa.
Un palacio de 1747 con diez años de restauración
La construcción original data de 1747 y fue encargada por João Frederico Ludovice, un orfebre de origen alemán que se convirtió en arquitecto del rey João V y dejó una huella reconocible en la arquitectura portuguesa de la época. Antes de su reconversión hotelera, el inmueble funcionó como residencia aristocrática, como sede consular y, durante varias décadas, como casa del Solar do Vinho do Porto, el bar que el Instituto dos Vinhos do Douro e do Porto mantiene en distintas capitales para difundir los vinos de esa región.
La intervención más reciente estuvo a cargo del arquitecto y diseñador Miguel Câncio Martins y demandó más de diez años de trabajos, un plazo que los responsables del proyecto atribuyen a la complejidad de recuperar un edificio que había sobrevivido al terremoto de 1755 y que, con el paso de los siglos, acumulaba reformas sin un plan integral. El resultado, abierto al público en 2022, ofrece 61 habitaciones, un restaurante de cocina portuguesa contemporánea con influencia francesa llamado Federico, una tienda del Instituto dos Vinhos do Douro e do Porto junto a la recepción, un spa y un programa diario que entrega a cada huésped, por la tarde, una copa de vino y un pequeño acompañamiento en la habitación.
Un recorrido a pie por Chiado, Bairro Alto y Príncipe Real
La ubicación del palacio permite organizar una caminata por tres de los barrios más representativos de Lisboa sin necesidad de transporte. Desde el Miradouro de São Pedro de Alcântara, que queda prácticamente enfrente del hotel, se obtiene una de las vistas más completas de la Baixa, el sector que fue reconstruido con un trazado en cuadrícula tras el terremoto de 1755, y del Castillo de São Jorge, en lo alto de la colina opuesta.
- Igreja de São Roque: bajar en dirección al Chiado permite detenerse en este templo, cuya fachada austera esconde una de las capillas más singulares de la ciudad, encargada por el rey João V a artistas romanos y enviada a Lisboa por piezas, donde se volvió a montar en el lugar que hoy se visita.
- Convento do Carmo: al continuar hacia el Chiado aparecen las ruinas sin techo de este convento, una de las huellas más visibles que dejó el terremoto de 1755 y, al mismo tiempo, un punto de referencia para discutir la gestión del patrimonio en zonas sísmicas, un tema sobre el cual la Câmara Municipal de Lisboa y la Direção-Geral do Património Cultural emiten informes periódicos.
- Jardín de Príncipe Real: tomando la Rua Dom Pedro V se llega a este paseo arbolado, donde sobresale un gran cedro y una serie de cafés de barrio que funcionan como puntos de descanso dentro del circuito.
- Bairro Alto de noche: al caer la tarde, las calles de este barrio concentran bares y pequeñas tabernas dedicadas al fado, una actividad que las asociaciones del sector regulan para ordenar la oferta y mitigar el impacto sonoro sobre los residentes.
Mafra como excursión y las conexiones desde Buenos Aires
Para quienes disponen de más tiempo, el palacio-convento de Mafra, otra de las obras emblemáticas de Ludovice, se presenta como una excursión de unos 40 minutos desde el centro de Lisboa, un recorrido que los operadores locales suelen combinar con visitas a bodegas de la región de Lisboa y del estuario del Tajo, una zona que la Comissão de Coordenação e Desenvolvimento Regional de Lisboa e Vale do Tejo monitorea de manera periódica en lo que respecta a la calidad del agua y a la disponibilidad del recurso para uso urbano y turístico.
Desde Buenos Aires, las alternativas de llegada a la capital portuguesa descriptas en las guías de viaje consultadas incluyen itinerarios con escala en Brasil o en ciudades europeas como Madrid, París, Frankfurt y Ámsterdam, con frecuencias que dependen de la temporada y de la disponibilidad de plazas. La recomendación del organismo, en línea con lo que difunden de manera conjunta la Associação da Hotelaria, Restauração e Similares de Portugal y la Agência Portuguesa do Ambiente, pasa por elegir hospedajes que exhiban políticas activas de ahorro de agua, privilegiar recorridos a pie por barrios históricos para reducir el uso de transporte motorizado y respetar los horarios y normas de los espacios verdes, de manera de distribuir la presión turística sobre el casco antiguo y, al mismo tiempo, disfrutar de una ciudad que combina miradores, ruinas, conventos, jardines y, ahora también, un palacio del siglo XVIII dedicado por completo al vino portugués.
