El primer sorbo de vino en el restaurante: un control de calidad, no una prueba de gusto
Un técnico en vitivinicultura aclara que la pequeña muestra que sirve el camarero antes de llenar las copas apunta a detectar defectos en la botella, y que las preferencias personales deben definirse al pedir el vino.
Cuando en un restaurante el camarero descorcha una botella y sirve una pequeña cantidad en la copa de quien la eligió, ese gesto no cumple la función de una degustación destinada a confirmar si el vino resulta agradable al paladar del comensal, sino que responde a un control rápido del estado del producto antes de proceder al servicio completo de la mesa.
El técnico en vitivinicultura y divulgador conocido como Vinóforo explicó, en un video publicado en redes sociales, que la práctica apunta a advertir posibles alteraciones en la botella, y que la elección de la referencia ya fue realizada al momento de pedir el plato, por lo que el foco de la prueba debe estar puesto en si el vino presenta aromas o sabores extraños que delaten algún defecto.
Cómo hacer la revisión
Una revisión simple alcanza para ese momento: se puede acercar la nariz a la copa y probar una pequeña cantidad, prestando atención a aromas o sabores que resulten inusuales.
- Oler el vino y probar una pequeña cantidad.
- Prestar atención a aromas o sabores que resulten inusuales.
- Entre los defectos conocidos figura el llamado olor a corcho, asociado a la presencia de TCA, que modifica los aromas del vino.
- Si no se detecta nada raro, basta con señalarle al camarero que está perfecto.
Qué hacer si aparece una percepción extraña
Entre los defectos que el comensal puede llegar a percibir se encuentra el llamado olor a corcho, que puede estar vinculado a la presencia de TCA y modificar los aromas del producto.
“Si no huele a cartón ni a perro mojado, le dices: está perfecto.”Vinóforo, técnico en vitivinicultura
Vinóforo mencionó como referencias el cartón húmedo, el moho y los espacios cerrados con humedad, y resumió la idea con esa comparación directa. No es necesario identificar el problema con un término técnico para comunicarlo al personal del restaurante: alcanza con explicar que el vino tiene un aroma o sabor diferente a lo esperado para que revisen la botella.
Las preferencias, antes de pedir
Que un vino sea más seco, más ácido, más ligero o más intenso de lo que esperaba quien lo pidió no implica que esté en malas condiciones, sino que responde a un desacuerdo entre el producto elegido y el gusto del comensal. Por eso, las dudas sobre el estilo, la variedad o la intensidad conviene plantearlas antes de ordenar, ya que el personal puede orientar la elección entre las opciones disponibles y ayudar a evitar que una preferencia personal se confunda con un defecto del producto.
