"El mal hijo": una opera prima con arranque sensible y un segundo tramo que se diluye en el cine negro
El debut de Jaime Lorente como director propone un drama familiar ambientado en Murcia que comienza con escenas genuinas sobre el abandono y la crianza, pero pierde fuerza cuando salta al universo del narcotráfico y los clisés del thriller.
Lucía Ferrero, Fruticultura y economía regional. El primer largometraje dirigido por Jaime Lorente, conocido en España por sus papeles en series y películas juveniles, llega a las pantallas con "El mal hijo", un drama ambientado en Murcia que arranca desde un lugar reconocible: un niño abandonado por su padre, acogido por su abuela y sostenido por un vínculo familiar construido con paciencia. Ese tramo inicial, donde la infancia se filma con sensibilidad y las escenas avanzan sin estridencias, es lo más sólido del filme y funciona como una declaración de intenciones del director detrás de cámara.
Un primer acto con aire y tramas propias
El relato se apoya en escenas concretas que no buscan el golpe bajo: una ceremonia vista a través de una puerta entreabierta, una conversación de niños al atardecer, silencios que dicen más que los diálogos. Esos momentos quedan en la memoria del espectador precisamente porque Lorente apuesta por una cámara cercana y por una cadencia que respeta los tiempos del vínculo entre el pequeño Rubén y su abuela. El tono cálido y la naturalidad con que se retrata la vida cotidiana en un pueblo del sur español le dan al filme una identidad que, hacia adelante, se va perdiendo.
El salto temporal y el ingreso en el thriller
El punto de inflexión llega cuando la historia avanza hacia la adultez del protagonista. Ahí la película cambia de registro: del drama íntimo pasa al narcotráfico, las persecuciones y los clisés del cine de mafias. Lo que en la primera parte parecía una mirada propia se convierte en una serie de resortes ya conocidos del thriller europeo. La tensión dramática se acumula de manera insistente, los momentos emotivos se encadenan sin respiro y el efecto termina por desgastarse. La inexperiencia se nota en la dificultad para sostener el pulso de las escenas de acción y para dar espesor a los personajes secundarios, que quedan reducidos a figuras de género.
“El camino del cine negro que adopta en su segunda parte ya fue recorrido muchas veces con mayor conviccion. Hay un trabajo honesto detras de la camara y un elenco que responde, pero entre lo que prometia y lo que entrega existe una distancia considerable.”Lucía Ferrero, Fruticultura y economía regional
Lo que deja el debut
- A favor: el primer tramo ofrece escenas de infancia filmadas con sensibilidad, una composición de planos cuidada y un pulso narrativo que sostiene la atencion del espectador.
- En contra: el salto temporal hacia la adultez arrastra la historia hacia el thriller de mafias y drogas, un terreno ya transitado que termina opacando el arranque.
- Debilidad marcada: los personajes secundarios quedan como figuras de genero, sin desarrollo ni interioridad, y las escenas de accion no logran la tension buscada.
- Balance final: no es un fracaso rotundo ni una opera prima que deje huella, sino un debut con indicios de mirada propia todavia por afinar.
