El Madrid de los argentinos naufraga en el arranque de la Euroliga y toca fondo histórico: tres caídas al hilo
El Merengue perdió 102-98 ante Hapoel Tel Aviv en Sofía y firmó un inicio sin precedentes en 68 años de Copas de Europa. Campazzo terminó con 3 puntos y 7 asistencias, y Deck apenas sumó un punto.
A veinte puntos abajo en el entretiempo, con 63-43 en contra y la cabeza en otra parte, el Madrid salió a la segunda mitad en Sofía como si le fuera la vida. Y le iba, claro. Remontó, pasó al frente 75-74, peleó hasta el último segundo. Pero al final cayó 102-98 con Hapoel Tel Aviv y se volvió a casa con las manos vacías. Tercera derrota en tres fechas de la Euroliga. Un arranque que este club, fundado en 1931, nunca había firmado en 68 años de Copas de Europa. Ni en la era dorada de los 60, ni en los 90, ni en la dinastía reciente. Nunca.
Y lo más duro: lo hizo en un partido que tenía controlado el rival, un Hapoel que viajó a Bulgaria por las restricciones en Israel y que se apoyó en un primer tiempo de Zach LeDay certero desde el perímetro y Bruno Caboclo firme en la pintura. Los 63 puntos de la primera mitad del conjunto de Tel Aviv fueron un golpe de knock out que no terminó de noquear al Merengue, aunque sí lo dejó groggy.
Los argentinos, otra vez de la mano
Facu Campazzo jugó 28 minutos, repartió 7 asistencias y anotó 3 puntos. Para un base organizador, esos números cuentan una historia de generosidad habitual en él. Pero el equipo necesita más gol cuando las defensas se cierran sobre Tavares y los tiradores externos fallan. Gabriel Deck apenas convirtió un punto en 13 minutos, una producción que no le alcanza ni a él ni al Madrid para variar el cierre ajustado de los partidos.
La reacción merengue en el tercer cuarto fue de manual: 17-0 de parcial, Tavares comiendo en la zona pintada, Smith enchufando triples, Maledon y Luwawu-Cabarrot penetrando. Del 75-74 a favor del visitante al empate en 75 con el que se cerró el período. Pero en el último cuarto el Madrid volvió a perder el hilo ofensivo, y Hapoel lo cerró desde la línea de tiros libres, con la frialdad de un equipo que sabe ganar partidos cerrados.
- Fecha 1: caída ante Dubai fuera de casa.
- Fecha 2: derrota contra Anadolu Efes también como visitante.
- Fecha 3: 102-98 frente a Hapoel Tel Aviv en Sofía.
El dato duele si uno se acuerda de que hace apenas doce días este mismo plantel levantó la Supercopa de España. Aquella foto del festejo parece de otro siglo. El técnico Pedro Martínez tiene por delante una semana corta para ajustar la defensa perimetral, recuperar la agresividad de los bases y encontrar minutos productivos para Deck, que está lejos de su mejor versión. Y el próximo fin de semana el Madrid recibe a Estrella Roja en el WiZink Center, con la urgencia de cortar esta racha que ya no asusta, preocupa.
Yo te lo digo de cerca: cuando un gigante tropieza así al inicio, no siempre es mala señal. A veces es el sacudón que ordena la cabeza. Pero hay que reaccionar rápido, porque en la Euroliga no te perdonan dos malas semanas seguidas. Y el Merengue ya gastó una.
