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El hombre que bajó a Ulises Bueno de un colectivo y cambió el cuarteto para siempre

Marcos Farías murió a los 58 años tras pelear contra un cáncer de hígado y de páncreas. Productor, mánager y dueño de Radio Máxima, fue el artífice invisible de varias de las carreras más populares de la música de Córdoba.

Por Carla SanhuezaCultura y espectáculos · 7 de septiembre de 2026 · hace 48 min

Hay una imagen que el periodismo de Córdoba va a repetir mucho estos días: la de Marcos Farías bajando a Ulises Bueno de un colectivo que iba camino a Tucumán. El cantante se bajaba de la música, se bajaba del país, se bajaba del sueño. Y Farías, que ya venía de olfatear talentos donde los demás veían pendorchos, lo frenó en seco y le dijo algo así como dejate de joder, bajate que yo te armo una orquesta nueva. La frase suena a guion de película, pero la contó César Tapia en Radio Máxima y no hay motivos para dudar: Tapia era, justamente, de los que trabajaban con él.

Farías murió a los 58 años. Padecía cáncer de hígado y de páncreas, estaba en tratamiento y, según su entorno, los días previos habían traído hasta alguna señal de mejoría. La mejoría, claro, no alcanzó. Se fue uno de esos tipos que en el cuarteto no aparecen en las tapas de las revistas pero sin los cuales las tapas de las revistas no existirían.

Un cazatalentos con olfato de verdulero

Lo de Farías no fue hacer una sola apuesta y acertar. Fue un método. Descubrió a Damián Córdoba cuando nadie le daba bola. Acompañó a Q'Lokura, el grupo que viene de lo que antes se llamaba Chipote, durante siete años largos en los que, como él mismo decía, no les iba para nada bien. Cuando el proyecto finalmente pegó el salto y se transformó en un éxito nacional, Farías ya llevaba media década bancando la parada. También estuvo al lado de La Banda de Carlitos y empujaba a una orquesta en crecimiento llamada Va Como Loco, a la que le veía un futuro que muchos todavía no le ven.

“Él descubrió a Damián Córdoba. Él descubrió a Ulises Bueno cuando se estaba yendo a vender pantalones de jean a Tucumán.”César Tapia, periodista de Radio Máxima

El anillo del Movistar Arena

Con Eugenio Quevedo la relación fue casi de padre artístico. Tapia contó una anécdota que define todo: Quevedo, ya consagrado, le pidió a Farías que lo llevara de la mano al escenario del Movistar Arena. Quiero entrar con vos, le decía. Esas cosas no se las pedís a un cualquiera. Se las pedís al tipo que te inventó como artista, al que vio el dibujo antes de que existiera la pintura.

(Acá vale hacer una pausa y pensar en lo que significa para la escena de Córdoba que un productor de Córdoba haya empujado a varios de sus artistas hasta las primeras filas del país. No es poca cosa en un género que durante años fue mirado de reojos por la industria.)

Una radio que repartía sillas de ruedas

Farías no manejaba solo la música. Manejaba, sobre todo, gente. Desde Radio Máxima construyó un vínculo con la audiencia que iba bastante más allá de poner temas al aire. La emisora juntaba remedios, sillas de ruedas y bastones para repartir entre vecinos que los necesitaban. En una provincia donde las listas de espera del sistema de salud son eternas, eso no es marketing ni filantropía de manual: es militancia barrial con micrófono encendido.

Dicho todo esto, lo que queda es simple. Farías fue el tipo que bajó a Ulises Bueno de un colectivo, que le bancó siete años a Q'Lokura cuando nadie apostaba un peso, que entró de la mano de Eugenio Quevedo al escenario más grande del país y que además repartía bastones por la radio. Pocas veces una muerte de un mánager deja tan claro que, del otro lado del mostrador, había alguien que sabía mirar. Si te gusta el cuarteto, le debés algo. Aunque no sepas exactamente qué.

CS
Carla SanhuezaCultura y espectáculos

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