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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Dos amigas tejanas de 85 años que le torcieron la mano al almanaque y ya piensan en Asia

Sandra Hazelip y Eleanor Hamby se conocieron en una misión humanitaria en Zambia, enviudaron y transformaron los viajes en su proyecto común: llevan recorridas cerca de 50 naciones juntas y no tienen ninguna intención de frenar.

Por Emanuel PaillalefSociedad · · hace 7 d
Dos amigas tejanas de 85 años que le torcieron la mano al almanaque y ya piensan en Asia

Me las imagino como dos abuelas de pueblo estadounidense, de esas que cocinan galletas los domingos y van a la iglesia con sombrero de flores, pero la realidad las desmiente con una sonrisa: Sandra Hazelip y Eleanor Hamby, de 85 años cumplidos, viven en Texas, Estados Unidos, a unos 96 kilómetros de distancia la una de la otra, y acaban de anunciar que planean nuevos viajes por Asia después de haber recorrido juntas cerca de 50 países. Lo suyo no es un pasatiempo: es una declaración de principios en pleno corazón de la adultez mayor.

Una amistad nacida en Zambia y sostenida en el aire

La historia empieza lejos de cualquier ruta turística. Sandra, médica, y Eleanor, fotógrafa documental, se conocieron durante una misión humanitaria en Zambia. Aquel encuentro, que podía haber sido uno más en la vida de dos profesionales comprometidas, terminó volviéndose una amistad de las que aguantan el paso de los años: ambas enviudaron, son madres, abuelas y bisabuelas, y cuando sus hijos se hicieron independientes decidieron convertir el mundo en su territorio compartido.

La primera gran apuesta fue una vuelta al mundo en 80 días, inspirada en la novela de Julio Verne. Para entonces, en 2019, ya tenían 81 años y venían de probar vuelos largos como el del Transiberiano. El proyecto no fue una ocurrencia de café: sus familias las respaldaron de manera explícita. "Nuestras familias nos apoyaron mucho en nuestros viajes", reconocieron en diálogo con medios internacionales, aunque admitieron sin vueltas que algunas decisiones todavía despiertan cejas levantadas entre sus seres queridos.

  • Bután
  • Brunéi
  • Laos
  • Timor Oriental
  • Filipinas
  • Chichén Itzá, en México

El mundo como álbum compartido

Si uno hojea el currículum viajero de las protagonistas, la lista parece sacada de una agencia de turismo con pretensiones: las pirámides de Egipto, la Gran Barrera de Coral en Australia, un vuelo sobre el Himalaya con vista al Everest, la aurora boreal en Finlandia, la isla de Pascua, el Amazonas y las cataratas Victoria. En paralelo, Hamby acumuló alrededor de 130 países visitados a lo largo de toda su vida, un número que deja a cualquiera con la valija a medio cerrar.

En 2023, además, ambas cruzaron el charco hasta la Argentina. Recorrieron las Cataratas del Iguazú, se dejaron llevar por el tango, participaron de actividades rurales en zonas del interior y caminaron los pasillos del Cementerio de Recoleta. Para una pareja de amigas tejanas, esa hoja de ruta bien podría haber sido la postal más afortunada de un viaje largo: la prueba de que la curiosidad no se jubila.

“Quizás avancemos más despacio, pero no queremos que un número decida lo que podemos o no podemos hacer.”Sandra Hazelip y Eleanor Hamby

La edad como motor, no como freno

Las viajeras aclaran que no se trata de negar los años, sino de administrarlos con honestidad. Adaptan el ritmo de cada actividad a sus posibilidades, y aun así siguen subiendo escaleras, navegando, practicando snorkel y embarcándose en excursiones que a cualquiera le exigirían una buena cuota de aire en los pulmones. Esa combinación de prudencia y obstinación es, tal vez, lo más contagioso de su ejemplo: muestra que iniciar algo nuevo en la adultez mayor es posible cuando hay red de afectos, planificación y una amiga que dice "vamos".

Ahora, con 85 frescos, Sandra y Eleanor ya tienen la valija casi lista para volver a despegar. Bután, Brunéi, Laos, Timor Oriental y Filipinas son los próximos destinos en carpeta, y México las espera con las ruinas mayas de Chichén Itzá como cierre soñado. Mientras tanto, en su Texas natal, las familias negocian permisos y navegadores: algunas decisiones todavía despiertan dudas entre sus seres queridos, pero la mayoría ya aprendió que, cuando estas dos amigas dicen que van a viajar, conviene empezar a guardar los pasaportes.

EP

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