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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Don Julio: la carta de la parrilla de Palermo llega a los 113.000 pesos y reordena el mapa de precios del barrio

Una turista difundió las imágenes del menú y la comparación con otra parrilla cercana muestra que, en varios cortes, el valor por kilo termina siendo más alto en el local fundado por Pablo Rivero. Las achuras y el peso de cada porción explican buena parte de la diferencia.

Por Lucía FerreroFruticultura y economía regional · · hace 10 d
Don Julio: la carta de la parrilla de Palermo llega a los 113.000 pesos y reordena el mapa de precios del barrio

Los precios que se observan en las fotografías del menú difundido por una visitante sitúan a la parrilla Don Julio, ubicada en el barrio porteño de Palermo, en el tramo más alto del segmento premium de la carne vacuna en la Ciudad de Buenos Aires. En la carta que circuló en redes, el bife de lomo y las mollejas de corazón encabezan la lista con 113.000 pesos por porción, seguidos por el entrecot y el asado de tira, en 112.000 pesos, y por el ojo de bife, en 101.000 pesos. Se trata de valores que, traducidos a dólares, se ubicaron en la franja de los 100 a 110 dólares por plato en el momento de la publicación de las imágenes, una referencia que vuelve a poner a la gastronomía argentina en el centro de la discusión sobre turismo y costo de vida.

La estructura del presupuesto por cubierto

  • Entradas: empanadas de carne cortada a cuchillo a 13.000 pesos; provoleta estacionada a 27.000 pesos; papas fritas a 19.000 pesos.
  • Bebidas: cervezas desde 13.000 pesos y vinos por copa desde 17.000 pesos.
  • Cortes principales: bife de cuadril a 99.000 pesos; ojo de bife a 101.000 pesos; vacío de fino y bife de chorizo mariposa a 104.000 pesos; entrecot y asado de tira a 112.000 pesos; bife de lomo a 113.000 pesos.
  • Achuras: morcilla a 7.000 pesos; riñones a 39.000 pesos; chinchulines de novillo a 48.000 pesos; mollejas de corazón a 113.000 pesos; degustación de achuras a 181.000 pesos.

El repaso de la carta permite reconstruir un presupuesto tipo para una mesa de dos personas que busque comer en el salón principal. Si cada comensal pide un corte de los más pedidos, como el ojo de bife a 101.000 pesos, y suma una entrada compartida —por caso, una provoleta a 27.000 pesos y unas papas fritas a 19.000 pesos—, el subtotal de comida alcanza los 249.000 pesos antes de la bebida. Al incorporar dos copas de vino a 17.000 pesos cada una, el total trepa a 283.000 pesos, sin contar servicio ni cubierto. Esa cuenta mínima, sin achuras ni guarniciones adicionales, funciona como línea de base para dimensionar el gasto.

Precio por kilo: la comparación que cambia la lectura

El análisis de los importes por plato, sin embargo, ofrece una mirada incompleta. La comparación con otra parrilla del mismo barrio, difundida por el mismo relevamiento, muestra que el precio final por kilo puede ser más alto en Don Julio en varios cortes, aun cuando el monto del plato resulte similar. En el bife de chorizo ancho, Don Julio cobra 97.000 pesos por una porción de 500 gramos, lo que equivale a 194.000 pesos por kilo. En el otro establecimiento, una porción de 800 gramos se ofrece a 100.600 pesos, es decir, 125.750 pesos por kilo. La diferencia por plato es de apenas 3.600 pesos, pero por kilo alcanza los 68.250 pesos a favor de la parrilla fundada por Pablo Rivero en 1999.

El cuadro se repite en las achuras. Las mollejas cuestan 80.900 pesos en el restaurante vecino y 113.000 pesos en Don Julio, una brecha de 32.100 pesos por porción. Los chinchulines, en cambio, se ofrecen a 33.700 pesos en el primer local y a 48.000 pesos en el segundo, con una diferencia de 14.300 pesos. Los riñones muestran la relación inversa: allí salen 41.700 pesos, frente a los 39.000 pesos de Don Julio, lo que deja al local de Rivero 2.700 pesos por debajo. La comparación tiene una limitación explícita, ya que no todas las porciones tienen el mismo gramaje, y ese detalle es el que termina explicando buena parte de la distancia en el precio por kilo entre ambos establecimientos.

El contexto ayuda a encuadrar los números. La parrilla fue fundada en 1999 por Pablo Rivero y trabaja con ganado Aberdeen Angus y Hereford alimentado a pasto, una especificación que suele asociarse a un mayor costo de producción por cabeza y, por lo tanto, a un precio de venta más alto. La carta incluye, además de los cortes y achuras mencionados, acompañamientos y una selección de vinos argentinos, dos rubros que también forman parte del ticket final. La turista que difundió las imágenes calificó la experiencia con cinco estrellas y destacó la comida, la atención y el ambiente, aunque recordó que el lugar requiere reserva previa, un dato operativo relevante para quienes proyecten visitarlo en la temporada alta de turismo.

En definitiva, la discusión sobre los precios de Don Julio no se agota en el valor absoluto del plato, sino que obliga a leer el menú por kilo y a desagregar cada componente del cubierto. Para el consumidor porteño, la lectura práctica es directa: un corte a 99.000 o 101.000 pesos puede terminar costando más por unidad de peso que una opción a 100.600 pesos en el local de al lado, según el tamaño de la porción que cada casa sirva. Esa matemática, más que la foto del menú aislada, es la que ordena el mapa de precios del barrio.

LF
Lucía FerreroFruticultura y economía regional

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