Dinosaurios en la cuadra: Abrams sale a defender su película con la excusa del suburbio
El productor reconoce que la taquilla de "El final de Oak Street" fue magra y adjudica la decepción a un malentendido: comparar su película con Parque Jurásico cuando, según él, la gracia está en otra parte.
Vayan preparando el balde de pochoclos, porque la nueva de J.J. Abrams quiso traer dinosaurios a la vereda de la casa y, según parece, al público no le terminó de cerrar la idea. La película, "El final de Oak Street", dirigida por David Robert Mitchell y producida por el propio Abrams, llegó al cine con presupuesto de 80 millones de dólares y se volvió a casa con 89 millones en todo el mundo. Para una propuesta de ciencia ficción de supervivencia con Ewan McGregor y Anne Hathaway como caras visibles, la cifra deja un gusto a poca cosa.
La coartada del suburbio
Ahora bien, Abrams no se quedó callado. Salió a marcar la diferencia con su propia franquicia, esa que lo hizo millonario varias veces. Reconoció que la comparación con Parque Jurásico es inevitable (claro que lo es, son dinosaurios, qué querés que comparen), pero aclaró que la comparación no es del todo justa. Y acá aparece el argumento central de su defensa: la selva bonita versus la calle del barrio.
“Me encantan las películas de Jurassic tanto como a cualquiera, pero esas películas, en su mayor parte, se desarrollan en esas hermosas selvas, en esas islas lejanas. El enfoque de David aquí consistía precisamente en la yuxtaposición de la vida familiar suburbana, absolutamente cotidiana (columpios y furgonetas de helados, piscinas elevadas y autobuses escolares) con los dinosaurios.”J.J. Abrams
Traducido: en vez de un Tiranosaurio una playa paradisíaca, acá aparece en medio de la cuadra, entre el kiosco de la esquina y la parada del colectivo 60. La promesa es la del choque entre lo más ordinario del mundo (la rutina de un barrio residencial cualquiera) y lo más extraordinario que se pueda imaginar (un bicho de la prehistoria). Para Abrams, eso convierte a la película en algo único. Para el bolsillo del estudio, todavía no tanto.
- Presupuesto estimado: 80 millones de dólares.
- Recaudación mundial: 89 millones de dólares.
- Director: David Robert Mitchell (responsable de "Under the Silver Lake").
- Productora: Bad Robot, la nave insignia de J.J. Abrams.
- Elenco principal: Ewan McGregor y Anne Hathaway.
- Punto diferencial según Abrams: dinosaurios en contexto suburbano, no selvático.
- Frase que resume la defensa: "la gente está deseando ver historias nuevas, historias originales".
El productor insiste en que el atractivo innegable del film pasa por esa ambientación de barrio residencial, y hasta se anima a decir que quienes se emocionaron con los trailers van a encontrar que la película cumple lo prometido. Lo que no dice es con qué números. Porque la diferencia entre ochenta y ochenta y nueve, en la industria del cine, se llama pérdida. Y ni siquiera la aparición de McGregor y Hathaway, dos nombres con peso propio, alcanzó para revertirla.
La pregunta que queda picando
El propio material deja flotando una duda razonable: si el público, a la hora de elegir, sigue prefiriendo la escala épica de la Isla Nublar antes que la aventura prehistórica en el barrio de al lado. Porque está bueno lo de la yuxtaposición, está lindo lo del heladero y la pileta de lona, pero millones de presupuesto no se justifican solo con un hallazgo estético. Hacen falta butacas llenas.
Mi recomendación, si te interesa el tema: mirala cuando salga en streaming, con pochoclo y la luz apagada. Pero si esperabas otro blockbuster de verano al estilo Parque Jurásico, ahorrate la salida. La diferencia que vende Abrams existe, sí, pero no siempre alcanza para llenar una sala.
