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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Daniel y los papeles que viajaron del teléfono al caballete: la primera muestra de un dibujante de Aluminé

A los 39 años, este vecino de Aluminé exhibe por primera vez sus dibujos en la Casa de la Cultura. Personajes de animé y videojuegos colgados para mirarlos desde todos los ángulos, en una historia que empezó con un mural y terminó con una inauguración.

Por Emanuel PaillalefSociedad · · hace 14 d
Daniel y los papeles que viajaron del teléfono al caballete: la primera muestra de un dibujante de Aluminé

Llegué a la Casa de la Cultura de Aluminé con la sensación de que iba a ver una muestra más, y terminé conversando un largo rato con un hombre que me mostró, con la calma de quien espera sin apurarse a nadie, las hojas en las que hace vivir a sus personajes favoritos. Se llama Daniel Lefiman, tiene 39 años y dibuja desde que tiene memoria, pero esta es la primera vez que sus trabajos se ven colgados en una sala con horario, con público y con fecha de cierre: la exhibición se extiende hasta el 2 de octubre.

Lo que se encuentra el visitante al entrar es un conjunto de dibujos que, a primera vista, parecen sacados de una pantalla. Hay escenas inspiradas en Dragon Ball Z, en Pokémon y en Los Caballeros del Zodiaco, y un protagonista que aparece una y otra vez: Goku. Daniel me explicó que trabaja a partir de imágenes que guarda en el teléfono y que después pasa al papel, eligiendo con cuidado los colores y los detalles. "A veces escucho música mientras dibujo", me dijo, como si la confesión fuera un pequeño secreto.

Una instalación para caminar y mirar

La disposición de las obras no es casual. Los dibujos están colgados de manera tal que pueden verse desde distintos ángulos, en una instalación que invita a caminar, retroceder y buscar la perspectiva que más le guste a cada uno. El montaje se hizo junto con Marcos Quiroga, artista local y cuidador de Daniel, que lo acompañó durante toda la preparación. A Marcos lo conozco de haberlo cruzado en otros eventos del pueblo, y él me contó cómo arrancó todo: primero fue un mural pintado en la propia casa de Daniel, después la idea de mostrarle al mundo los dibujos que guardaba, y finalmente la decisión de armar la muestra.

Preparar la exposición no fue soplar y hacer botellas. Hubo que elegir producciones anteriores, hacer otras nuevas y revisar los resultados para llegar a tiempo con la fecha. Daniel participó de cada paso, con plazos que tuvo que aprender a respetar y con la satisfacción de ver su propio nombre en una convocatoria local de artistas.

Una red de contención que se nota en la sala

En la vida cotidiana, Daniel cuenta con acompañamiento familiar, con su cuidador y con el respaldo de ACADA, una asociación civil de Aluminé que trabaja con personas con discapacidad. Conversé brevemente con Cecilia, su presidenta, que me destacó algo que me parece importante: preparar la muestra le permitió sostener una tarea con plazos y ganar seguridad para animarse a otros espacios. Esa confianza, que a veces damos por sentada, es la que después se ve colgada de las paredes.

“A veces escucho música mientras dibujo.”Daniel Lefiman, dibujante

Antes de esta experiencia, los trabajos de Daniel circulaban en otro circuito: el de los regalos para familiares y amigos, que era su público más cercano. Por eso la muestra de la Casa de la Cultura tiene para él un peso distinto. Mientras recorríamos la sala, lo vi pararse frente a un dibujo, mirarlo como si lo viera por primera vez y después girarse para mostrárselo a alguien más. Me dio la sensación de estar acompañando a alguien que está dando un paso que sabe importante, y que por eso lo hace con una mezcla de timidez y orgullo que contagia.

  • Personajes inspirados en Dragon Ball Z, con Goku como figura recurrente, además de escenas de Pokémon y Los Caballeros del Zodiaco.
  • El montaje fue compartido con Marcos Quiroga, artista local y cuidador de Daniel, que lo acompañó durante toda la preparación.
  • La iniciativa contó con el apoyo de ACADA, asociación civil de Aluminé que trabaja con personas con discapacidad.

Me fui de la Casa de la Cultura pensando en algo que me dijo Daniel mientras guardaba sus lápices: que esta era la primera vez que su dibujo salía del teléfono o de la mesa y pasaba a una pared con nombre y apellido. Para quienes estén buscando una salida en estos días, recorrer esta muestra es una excusa de sobra, y de paso se llevan la historia de un vecino que llevaba décadas dibujando en silencio y que por fin se animó a mostrarlo. La puerta sigue abierta hasta el 2 de octubre, y vale la pena cruzarla.

EP

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