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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Curazao, una isla para caminar, bañarse y perderse por sus caminos de tierra

Más de 35 playas, una capital pintada con colores holandeses y un circuito en buggy por la costa oeste con cuevas, calas escondidas y barbacoa al atardecer

Por Nahuel QuintriqueoTurismo de nieve y montaña · · hace 7 d
Curazao, una isla para caminar, bañarse y perderse por sus caminos de tierra

Les cuento de entrada lo que importa antes de hacer la valija: en Curazao el tiempo es amable casi todo el año, con temperaturas que rondan los 28 grados y una brisa constante que llega del Caribe, así que la ropa ligera, el protector solar y un buen sombrero son tres aliados que no pueden faltar en cualquier mochila. Esa misma calidez se siente apenas uno pisa Willemstad, la capital, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, donde las fachadas coloniales pintadas en amarillo, rosa, azul y verde conviven con el movimiento de su bahía y con un ritmo de vida que invita a caminar sin apuro.

Yendo a lo concreto, la isla tiene más de 35 playas distribuidas a lo largo de su territorio, muchas de ellas con forma de calas protegidas por acantilados de piedra, lo que les da ese aspecto de pequeño refugio que tanto buscamos los que viajamos buscando calma. Hay sectores públicos y gratuitos, ideales para pasar el día, y otros que pertenecen a hoteles y que suelen ser accesibles a cambio de consumición. En varias de esas costas se ven peces desde la orilla misma, y la práctica de snorkel es muy sencilla porque la profundidad arranca a pocos metros, sin necesidad de embarcarse.

Willemstad, para recorrer a pie y con el ferri gratuito

Dentro de la ciudad hay un dato práctico que vale oro y que me parece clave compartir: existe un ferri gratuito que cruza la bahía de Santa Ana en pocos minutos, muy cerca del puente Reina Juliana. Es una manera simple de ahorrar dinero de transporte y, de paso, tomarse un minuto para mirar la ciudad desde el agua. A esa altura uno puede acercarse al Mercado Flotante, donde los vendedores llegan desde Venezuela con frutas y verduras frescas que se ofrecen en barcazas de colores.

Para almorzar, Plasa Bieu es una parada casi obligada: reúne puestos que cocinan en el momento platos típicos de la isla, con opciones que se consiguen por pocos dólares. La cocina local se apoya en pescados, mariscos y carnes de res y cerdo, y el picante aparece en muchas preparaciones, un detalle a tener en cuenta al pedir para no llevarse sorpresas con el estómago.

La costa oeste, sobre ruedas y entre estalactitas

Para los que, como yo, necesitamos salir del circuito de arena y meternos por caminos de tierra, Curacao Tours propone una excursión de cuatro horas en vehículos UTV por la costa oeste, a un precio de 240 dólares por persona. Cada uno puede conducir o ir como acompañante, siempre detrás de un guía que marca el ritmo de la marcha por rutas y senderos, lo que vuelve la salida accesible para quien no tiene experiencia manejando este tipo de rodados.

El itinerario incluye la Cueva de las Brujas, un sitio donde se observan estalactitas y estalagmitas, y donde también hay murciélagos y pequeños cangrejos protegidos que no deben pisarse bajo ningún concepto, una regla que el guía repite con firmeza. Después del recorrido subterráneo, la jornada sigue con una parada en Kleine Knip, una playa ideal para bañarse, descansar en reposeras bajo sombrillas y comer una barbacoa antes del regreso.

Cultura, música y cómo llegar desde Argentina

Fuera de las playas y los paseos, la isla tiene una vida cultural fuerte, con tradiciones musicales de raíz africana como el tambú, que mezcla percusión, canto, palmas y baile, y que se puede escuchar en algunas plazas y locales del centro. Para los argentinos, la buena noticia la dio Aerolíneas Argentinas: anunció el inicio de la ruta a Curazao desde el 2 de enero de 2027, con cuatro frecuencias semanales, dos de ellas de forma directa, lo que reduce notablemente los tiempos de viaje.

  • Llevar protector solar, sombrero y ropa ligera: la temperatura ronda los 28 grados durante todo el año y la brisa no alcanza para compensar el sol del Caribe.
  • Cruzar la bahía de Santa Ana en el ferri gratuito: ahorra dinero y permite ver Willemstad desde el agua, cerca del puente Reina Juliana.
  • Reservar la excursión de Curacao Tours por la costa oeste: 240 dólares por persona, cuatro horas en UTV, con la Cueva de las Brujas y una barbacoa en Kleine Knip.
  • Tener en cuenta el picante de la cocina local: pescados, mariscos, res y cerdo suelen llevar ají, sobre todo en los puestos de Plasa Bieu.
  • Respetar a los cangrejos y murciélagos dentro de la cueva: son especies protegidas y no se los puede molestar ni pisar durante la visita.
NQ
Nahuel QuintriqueoTurismo de nieve y montaña

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