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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Cortisol bajo la lupa: qué hace la hormona que las redes quieren bajar y por qué los médicos piden calma

La sustancia que el cuerpo libera al amanecer y bajo presión se convirtió en protagonista de posteos detox y cócteles caseros. Especialistas insisten en que se trata de un mecanismo fisiológico, no de un enemigo a eliminar, y marcan la delgada línea entre la variación normal y un problema clínico concreto.

Por Emanuel PaillalefSociedad · · hace 56 min
Cortisol bajo la lupa: qué hace la hormona que las redes quieren bajar y por qué los médicos piden calma

Llegué a la cita con la endocrinóloga María Susana Mallea Gil con la sensación de que iba a encontrarme con una charla técnica, de esas que se pierden entre gráficos y nombres difíciles. Me equivoqué. La presidenta de la Sociedad Argentina de Endocrinología y Metabolismo me recibió con la misma energía con la que se recibe a un vecino en el umbral de la casa: clara, directa, sin vueltas. Y lo primero que aclaró, mientras acomodaba los papeles sobre el escritorio, fue algo que en las redes sociales parece no terminar de entenderse: el cortisol no es un villano. Es una hormona que el cuerpo necesita para funcionar y que, bien regulada, nos ayuda a atravesar el día.

El cortisol se produce en las glándulas suprarrenales, esos pequeños órganos que se apoyan sobre los riñones como si fueran dos gorritos. Participa en el metabolismo de los hidratos de carbono, las grasas y las proteínas; ayuda a sostener la presión arterial; modula la respuesta inflamatoria e inmunitaria; y tiene una injercia directa en el sueño y la vigilia. El organismo la libera siguiendo un reloj interno: los valores más altos aparecen entre la madrugada y la mañana temprana, y van bajando a lo largo del día. A ese patrón se lo conoce como ritmo circadiano, y funciona como una especie de marea hormonal que sube y baja sin que nos demos cuenta.

Estrés, pico y vuelta a la calma

Cuando aparece una situación de tensión —un examen, un cruce de palabras, un semáforo en rojo que se hace eterno— el cuerpo responde con un aumento transitorio del cortisol. Mallea Gil lo cuenta con una imagen que se entiende sin necesidad de haber pisado un consultorio. "Si alguien se mide el cortisol justo antes de rendir un examen, probablemente le dé más alto de lo habitual", dijo la médica, y agregó que eso forma parte de la adaptación fisiológica al estrés y no tiene por qué interpretarse como una enfermedad. En otras palabras: el pico existe, pero el cuerpo sabe cómo volver a la línea de base.

La diferencia, según explican los especialistas, está en cuándo esa elevación deja de ser un episodio para convertirse en un estado. Cuando la exposición al cortisol se sostiene en niveles altos durante mucho tiempo, el ritmo circadiano se rompe: la hormona puede estar tan elevada a la tarde o a la noche como a la mañana. Ese cuadro clínico tiene nombre y apellido: síndrome de Cushing. Es una enfermedad concreta, con diagnóstico, seguimiento y tratamiento. Y no tiene relación con el estrés cotidiano ni con la fatiga que muchos atribuyen, en chats y stories, al tan mentado "exceso de cortisol".

Lo que se dice en redes y lo que dice la ciencia

  • Hashtags como "niveles de cortisol" y "cómo reducirlo" acumulan millones de visualizaciones en plataformas digitales y proponen desde identificar la "cara de cortisol" hasta eliminar grasa abdominal sin esfuerzo o curar el cansancio con una bebida casera.
  • El llamado "cortisol cocktail" es una preparación con jugos naturales, sales y, en algunas versiones, suplementos. Aunque ciertos ingredientes pueden consumirse sin riesgo, no existe evidencia científica que respalde su efecto sobre las glándulas suprarrenales ni sobre los niveles de la hormona.
  • La endocrinóloga Jodi Nagelberg, de la Universidad de California, calificó ese cóctel como "una exageración" en el mejor de los casos.
  • Tampoco tiene sustento el llamado "cortisol detox": no hay pruebas de que haga lo que promete.
“Mucho de lo que se dice sobre el cortisol en las redes no tiene sustento desde el punto de vista endocrinológico.”María Susana Mallea Gil, presidenta de la Sociedad Argentina de Endocrinología y Metabolismo

Salí del consultorio con la sensación de que la conversación había vuelto a empezar donde debía: en el cuerpo, no en el celular. Mallea Gil me despidió con la misma calidez con la que me había recibido y me dejó una idea que, creo, vale la pena llevarse a casa. Antes de buscar en la pantalla qué hacer con nuestro cortisol, conviene entender que se trata de un sistema antiguo, afinado por años de evolución, que responde a lo que le pedimos y a lo que le damos. Saber cuándo una variación es una señal de alarma y cuándo es apenas el eco de un día agitado no se resuelve con un posteo, ni con un cóctel, ni con un hashtag. Se resuelve, como tantas otras cosas en la medicina, en una mesa, con un profesional y con las preguntas que haga falta repetir hasta entenderlas.

EP

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