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Lunes, 19 de octubre de 2026
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Con los pies en la calle: así se vive en Neuquén la antesala de una alerta amarilla que se siente en el aire

El Servicio Meteorológico Nacional activó la advertencia para este martes en la Confluencia y gran parte de la provincia. Repaso de qué se espera, qué recomienda el organismo y por qué conviene no tomarse a la ligera un alerta que llegó para quedarse.

Por Emanuel PaillalefSociedad · · hace 1 h
Con los pies en la calle: así se vive en Neuquén la antesala de una alerta amarilla que se siente en el aire

Desde temprano en Neuquén capital se siente algo en el ambiente que no necesita ser explicado dos veces. La presión atmosférica marca 1010 hectopascares, el viento del noreste ya empuja con ráfagas que en el correr de la mañana alcanzaron los 41 kilómetros por hora, y el cielo tiene esa luz rara, como si estuviera esperando el momento justo para abrirse. Cuando uno camina por el centro y mira hacia arriba, entiende que las recomendaciones que dejó el Servicio Meteorológico Nacional no son exageraciones de burócrata: son palabras escritas pensando en la gente de a pie, esa que sale a trabajar, que lleva chicos a la escuela, que tiene que cruzar una calle anegada para llegar a su casa.

Un lunes con lluvia débil y un martes que se viene bravo

El lunes arrancó con lluvias débiles y dispersas que se van a mantener durante toda la jornada en la capital neuquina. La temperatura máxima va a llegar a los 20 grados y, cuando se ponga el sol, el termómetro se va a ir hasta los 6. Nada fuera de lo común para esta época, salvo por un detalle que a mí siempre me pone alerta: la presión atmosférica tan baja y el viento que se hace sentir. Es la combinación clásica que anuncia que lo que viene después puede ser peor.

Para el martes 20, el Servicio Meteorológico Nacional decidió activar una alerta amarilla por tormentas que va a cubrir la Confluencia y el resto de la región este, además del centro y norte de la provincia. Ese día la mínima será de 11 grados y la máxima apenas llegará a 18, lo que confirma que el cielo va a estar casi todo el día descargando agua. Lo que más me quedó dando vueltas del parte oficial es la definición del nivel amarillo: "posibles fenómenos meteorológicos con capacidad de daño y riesgo de interrupción momentánea de actividades cotidianas". Es un lenguaje cuidado, pero el mensaje es claro: hay que tomar precauciones.

Lo que hay que hacer antes y durante la tormenta

El organismo difundió una serie de recomendaciones puntuales que conviene repasar con tiempo, no cuando el agua ya entró por la puerta. En el hogar, lo primero es asegurar objetos sueltos en patios, terrazas y balcones antes de que el viento los convierta en proyectiles. También es momento de revisar desagües y canaletas para evitar anegamientos, y de chequear el estado del techo, las conexiones eléctricas exteriores y los elementos de emergencia, como linternas y botiquín. Son tareas simples, pero que en plena tormenta se vuelven imposibles.

En la vía pública, los consejos son igual de concretos y vale la pena grabarlos: evitar salir de casa mientras dure la tormenta, no refugiarse jamás bajo árboles ni cerca de postes o cables de electricidad, y - esto lo subrayo porque es donde más gente se complica - no circular por calles con agua acumulada ni cruzar cauces o cañadones que tengan caudal, por más superficiales que parezcan. La Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC) prevé que la inestabilidad se extienda durante las próximas horas, así que nadie debería confiarse con que después del martes se termina todo.

  • Asegurar macetas, tendederos y todo objeto suelto en patios, terrazas y balcones antes de que llegue el viento.
  • Revisar desagües y canaletas para que el agua encuentre salida y no se acumulen anegamientos.
  • Chequear el techo, las conexiones eléctricas exteriores y tener linterna y botiquín a mano.
  • No refugiarse bajo árboles ni junto a postes o cables de electricidad durante la tormenta.
  • Evitar circular por calles inundadas y no cruzar cauces o cañadones con caudal, por más bajos que parezcan.

Antes de cerrar la nota me crucé con Jorge, vecino del barrio Confluencia, que tiene 58 años y dos veces por año le toca desagotar el patio por la lluvia: "Yo ya tengo la lona lista, las herramientas en el galpón y la camioneta subida al cordón. Uno aprende que con estas alertas no se juega. El otro día vi cómo se llevaba una chapa un vecino que la dejó sin asegurar y casi le pega a un chico. Por favor, díganle a la gente que se tome en serio este parte, que no es para asustar a nadie pero sí para estar prevenido". Jorge resume, sin saberlo, todo lo que repite el Servicio Meteorológico Nacional con su lenguaje técnico.

Volví a casa con la misma sensación con la que salí a caminar: la de que en Neuquén la gente ya sabe leer el cielo, y que alertas como esta funcionan solo si cada uno hace su parte. El alerta amarilla seguirá activa durante toda la tarde del martes y la inestabilidad promete quedarse un rato más. Mientras tanto, en la radio, la televisión y los grupos de Whatsapp de los vecinos, el tema es el mismo: asegurar lo que se pueda, no confiarse con el agua y mirar para arriba antes de cruzar la calle. La prevención, como insiste Jorge, no es paranoia: es la diferencia entre pasar la tormenta mojándose apenas los zapatos o terminar el día lamentando lo que se pudo haber hecho y no se hizo.

EP

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