Colapinto quedó a un suspiro del mejor en Monza y sueña con colarse bien arriba
El argentino cerró la práctica libre del Gran Premio de Italia en el décimo puesto, a menos de un segundo del Mercedes de Russell. Alpine afinó el A526 con las mejoras que ya había probado Gasly en Zandvoort y va por todo en la clasificación.
Arrancamos por lo que hay que arrancar: Franco Colapinto metió el Alpine en el décimo lugar de la última práctica en Monza, con 1m23s101, y se quedó a apenas cinco milésimas de su propio compañero, Pierre Gasly. Detalle mínimo. Pero detalle al fin.
La sesión fue de trabajo puro. El equipo decidió mandarlos primero a pista con gomas medias para probar el paquete de actualizaciones que ya había debutado en Zandvoort. Colapinto completó 16 vueltas con el compuesto amarillo y registró 1m23s766 como mejor parcial. Después cargó nafta y se dedicó a simular ritmo de carrera, en tiempos cercanos al 1m25s.
El salto con goma blanda
Pasados los 40 minutos, salieron a buscar el tiempo. El argentino clavó la décima colocación en su primera tentativa con neumáticos blandos y se quedó ahí. Total de la práctica: 22 giros, dato que habla de un plan ordenado y sin tropiezos.
El número que más me gusta es otro: terminó a menos de un segundo del Mercedes de George Russell, el más rápido del día. A esta distancia me remite a finales de los 90, cuando los autos de mediotaban daban pelea en las rectas de Monza y la pelea era moneda corriente. Hoy suena a rareza. Y a ilusión.
“A menos de un segundo del Mercedes de Russell en Monza no es un dato menor: significa que el A526 respira en un circuito donde la carga aerodinámica y la velocidad punta se pelean el protagonismo.”Lectura del equipo
Lo que viene
- Sábado por la mañana: clasificación del Gran Premio de Italia, en el Autódromo Nazionale.
- Objetivo: meterse entre los diez mejores de la grilla y pelear de igual a igual con el otro Alpine.
- Domingo: carrera a 53 vueltas, con la clásica ventana de pits en Monza y la trampa habitual del undercut en la primera variante.
Me quedo con la imagen del argentino saliendo temprano, sin errores, exprimiendo las gomas y dejando el auto entero para la qualy. En Monza, donde pagar medio segundo de más te manda cinco puestos atrás, ese cuidado es plata sagrada. Si repite este nivel en la clasificación, el sueño del Top 8 está vivo. Y yo, la verdad, ya me hice la ilusión.
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