Chacras de Coria, el pueblo mendocino que se reinventó y hoy atrapa al viajero con vino, cocina y fiesta
A apenas quince kilómetros de la capital cuyana, el distrito de Luján de Cuyo suma hoteles boutique, restaurantes de autor y una agenda nocturna que invita a quedarse varios días, con la cordillera siempre de fondo.
Les cuento cómo está el día por estas latitudes mendocinas: cielo limpio, brisa fresca que baja del Cordón del Plata y una temperatura que invita a caminar entre callecitas arboladas sin apuro. Así arranca una recorrida por Chacras de Coria, ese pueblo que durante mucho tiempo fue apenas una parada en el camino hacia las bodegas y que, en los últimos años, se transformó en un destino con peso propio. Está a unos quince kilómetros del centro de Mendoza, dentro del departamento de Luján de Cuyo, y la oferta que concentra obliga hoy a pensar una estadía de varias noches, sin necesidad de grandes traslados.
Un crecimiento que se nota en la hotelería y en la mesa
El dato que más me llamó la atención cuando empecé a caminar la zona es el ritmo de apertura de los últimos tiempos. Según me explicaron, en el distrito funcionan alrededor de treinta hoteles y lodges con impronta vitivinícola, y cerca de un tercio de esos establecimientos abrió entre 2023 y 2026. A esa oferta se le suman unos cuarenta restaurantes, bares y espacios nocturnos, lo que da una idea de la densidad gastronómica del lugar. Lo que más me gusta, y se lo escuché decir a más de uno, es que acá conviven propuestas de alta gama con otras más informales, y que ninguna le roba aire a la otra.
La cocina tiene un eje claro: producto regional bien tratado. Aceite de oliva, carnes, trucha, vegetales de estación y frutos secos se mezclan en cartas que van desde la cocina de autor hasta opciones más caseras, siempre acompañadas por Malbec, vermut y espumantes mendocinos. Yo lo recorrí caminando y la sensación es que en pocas cuadras se puede almorzar en un lugar y cenar en otro con propuestas completamente distintas, sin repetir ni sabores ni ambiente.
Reconocimientos internacionales y una carta que pide a gritos una mesa
En 2026, dos establecimientos de la zona se llevaron Llaves Michelin: Susana Balbo Winemaker's House y Lares de Chacras. Otros dos hoteles reconocidos por la misma guía, Awasi Mendoza y Chozos Resort, también funcionan en parajes cercanos de Luján de Cuyo, lo que confirma que la zona se posicionó en el mapa gastronómico internacional. Cuando uno lo mira desde acá, caminando por la calle, entiende por qué: hay una combinación de hotelería boutique, viñedos a la vista y una cocina que se anima a jugar sin perder de base el producto cuyano.
Una de las aperturas que más me llamó la atención es Daukos, que abrió sus puertas a principios de 2026 en el interior del Hotel Boutique La María, sobre calle Darragueira 1551. El lugar tiene apenas 44 cubiertos, una carta con 400 etiquetas de vinos y un menú donde aparecen pulpo, merluza negra, risotto de hongos y sushi de atún rojo. Hablé con Marcos, uno de los responsables, que me contó la idea detrás del proyecto: armar un espacio chico, cuidado, donde la cocina y el maridaje tengan el mismo protagonismo. Los mismos dueños manejan Chirivia, un restaurante itinerante con menú de diez pasos que funciona junto al dique de Potrerillos, a unos 57 kilómetros por la ruta nacional 7. Para el que le gusta la aventura, es un plan ideal para una escapada de un día desde Chacras.
Quién viene, cuánto se queda y por qué
El perfil del visitante que más se repite tiene entre 30 y 65 años y llega desde Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y, cada vez más, desde Brasil, Chile, Estados Unidos y Europa. La estadía habitual ronda las dos a cuatro noches, tal como me confirmó Rodolfo Benítez, director de Turismo de Luján de Cuyo, con quien charlamos sobre cómo trabaja el destino. Lo que noto yo, caminando y preguntando, es que la diversidad de propuestas hace que mucha gente termine estirando la visita: un día para bodegas, otro para la mesa, otro para la noche y otro para salir a caminar entre vides y acequias.
La noche que cambió al pueblo
Todos los diciembres, el Sunsetstrip que comanda Hernán Cattáneo convoca a miles de personas desde distintos puntos del país y del exterior. Eso genera un pico de ocupación en hoteles y restaurantes de toda la zona y le dio al pueblo un perfil de visitante más joven, interesado en gastronomía, vida nocturna y deportes outdoor. Cuando uno lo ve en vivo, entiende que la movida no termina con el atardecer: hay vida nocturna sostenida, con propuestas que van del bar de vinos tranquilo al espacio con música en vivo, siempre con la cordillera iluminada de fondo.
Qué tener en cuenta antes de viajar
Para el que está pensando en armar la valija, va un consejo práctico nacido de la propia recorrida: reservar con anticipación, sobre todo si la idea es coincidir con el Sunsetstrip de diciembre, porque la demanda se dispara y los hoteles boutique chicos se llenan rápido. Conviene calcular al menos tres noches para disfrutar tranquilo, una para bodegas y paseos, otra para meterse de lleno en la gastronomía y una tercera para la movida nocturna. Y si el cuerpo pide aire, Potrerillos queda a poco más de una hora por la ruta 7, con su dique y propuestas gastronómicas como Chirivia, que bien valen una escapada de día.
