Andrew Garfield se prueba las medias de Robin Hood, aunque nadie lo confirme
Paul Greengrass estrena The Uprising con un subtítulo agregado a último momento que enciende todas las alarmas del mito: The Rise of Robin Hood. Drama medieval con urgencia de thriller, estreno el 30 de octubre.
Bueno, acá apareció otro que quiere explicarnos de dónde salió Robin Hood, como si el personaje necesitara un acta de nacimiento firmada por escribano. Pero ojo: cuando el director es Paul Greengrass y el protagonista es Andrew Garfield, la cosa cambia de registro. Se viene The Uprising, llega a los cines el 30 de octubre y, en las últimas semanas, le colgaron un subtítulo que lo dice todo: The Rise of Robin Hood. Traducción al cristiano: esto es, supuestamente, el origen del arquero de Sherwood.
Lo interesante es cómo se llegó hasta acá. El proyecto arrancó hace varios años con otro nombre, The Hood, y por allí sonaba Benedict Cumberbatch. Después se llamó The Rage, con Matthew McConaughey dando vueltas por el set imaginario. Cuando pasó a llamarse The Uprising, parecía que las referencias directas al personaje habían quedado en el tacho. Hasta que alguien, a pocas semanas del estreno, decidió sumar el subtítulo y revivir el mito. Un movimiento marketinero de manual, claro, pero también una pista de qué es lo que vamos a ver en pantalla.
Una revuelta real como punto de partida
La base no es un cuento: en 1381, miles de campesinos ingleses se levantaron contra la Corona en lo que se conoce como la Revuelta Campesina. Greengrass toma ese conflicto histórico y lo usa como terreno para armar una posible explicación del nacimiento de Robin Hood. Porque ojo con un dato que suele olvidarse: la historia no registra a Robin Hood como una persona única, sino como un acumulación de relatos sobre forajidos que fueron pasando de boca en boca durante toda la Edad Media. O sea, el personaje es, en buena medida, una construcción colectiva. Y ese punto de partida ya le da a la película un condimento (perdón, quería escribir distinto: le da un condimento distinto).
Andrew Garfield quedaría así en un rol vinculado a esa leyenda, aunque los materiales disponibles no confirman que en pantalla lleve ese nombre. Es la ambigüedad perfecta: suficiente para convocar fans, suficiente para noquear a los puristas que ya están ajustándose las antiparras.
El resto del reparto y la marca del director
- Jamie Bell y Stephen Dillane completan el reparto principal, dos nombres que le dan al proyecto densidad dramática por donde se lo mire.
- Greengrass es el mismo de Capitán Phillips, especialista en convertir hechos reales en relatos de alta tensión, así que acá no viene a hacer una postal turística de la Edad Media.
- El período que aborda la película no es de los más transitados por el cine comercial reciente, lo que vuelve al filme una rareza dentro de su propia maquinaria.
- El tono que promete la producción es el de un drama de época con urgencia de thriller: a mitad de camino entre la reconstrucción histórica y la leyenda, sin inclinarse del todo por ninguna de las dos.
Mi lectura, humildemente: que le hayan puesto The Rise of Robin Hood a último momento me huele a que el material sostiene esa lectura pero sin terminar de casarse con ella. Es el truco para que el público vaya a buscarla como una película del arquero y termine viendo un drama sobre campesinos hartos del impuesto y la Corona. Y a mí, personalmente, eso me seduce más que otra revisión de Errol Flynn con flechas y arpa de fondo.
¿Y ahora qué? Mi recomendación, sin vueltas
Si te copa el mito medieval conurbano (digo, inglés pero con espíritu de pueblito en pie de guerra), esta parece la opción del año. Si sos de los que necesitan ver a Robin Hood dibujado en un árbol con una flecha en la mano, capaz te quedes con ganas. Pero si te tienta un Greengrass en modo medieval, con Garfield poniendo cara de estar repensándose todo en cada plano y un conflicto social real como motor, anotalá en el calendario. Estreno el 30 de octubre. Yo tengo la platea reservada y las expectativas calibradas para no terminar como aquella vez que prometieron spaghetti con tuco y sirvieron fideos con manteca.
