Aday Mara debuta este miércoles con el Thunder: la NBA le abrió la puerta y el Zaragoza se quedó protestando
La oficina central de la liga habilitó al pivote aragonés de 2,21 metros para jugar ante los Spurs sin pedirle permiso al Casademont Zaragoza. Mark Daigneault define cuánto lo usa.
La escena es casi de manual: un pibe de 2,21 metros, formado en Zaragoza, plantado en el Frost Bank Center de San Antonio con la camiseta del Thunder puesta, a punto de debutar en la NBA mientras su ex club sigue discutiendo contratos en la vereda de enfrente. Eso es, exactamente, lo que va a pasar este miércoles: Aday Mara salta a la cancha oficialmente con Oklahoma City, y el Casademont Zaragoza se quedó con el certificado de transferencia internacional en la mano y sin argumentos para frenarlo.
La NBA zanjó la discusión en seco
La franquicia de Oklahoma City recibió el aval directo de la liga. La normativa es clara y no admite debate: los tres años que Mara completó en la NCAA lo eximen de pasar por el circuito de transferencias internacionales. Así de simple. El Casademont había anunciado públicamente que no liberaría el certificado mientras existiera un contrato vigente hasta 2027, pero la oficina central de la NBA le respondió con un argumento irrebatible: ese mecanismo no aplica acá, porque Mara ya jugó como universitario y, para la liga, eso lo saca de la órbita de los pases internacionales.
El portavoz del Thunder transmitió la posición al periodista Marc Stein y dejó en claro que el escenario contractual con el club español no es un obstáculo para la temporada. En criollo: el Zaragoza puede seguir apretando las teclas que quiera, que el pibe ya tiene la luz verde puesta.
Lo que se vio en pretemporada
- Anotó dobles dígitos en varios partidos de la pretemporada.
- Fue el líder del equipo en rebotes durante los ensayos.
- Su tamaño (2,21) lo convierte en una variante real para la pintura del Oeste.
- Daigneault lo evalúa como pieza de rotación desde el arranque de la 2026-27.
Hasta acá, todo legal. Lo que falta, y es lo único que importa de acá al miércoles a la noche, es la decisión técnica de Mark Daigneault. Porque la NBA ya dijo presente, pero los minutos no se firman en un comunicado: se ganan en la cancha. La pregunta del millón es cuánto lo usa el entrenador, en qué situaciones lo mete y si arranca de entrada o lo guarda para el segundo cuarto.
El recorrido del pibe, en pocas líneas
Mara es de Zaragoza, se formó en el club que hoy le discute la habilitación, cruzó el Atlántico hacia la NCAA, rindió y fue seleccionado por uno de los conjuntos más competitivos de la Conferencia Oeste. Su primera prueba oficial llega en un contexto que recuerda a otros casos donde un gigante europeo llegó a la NBA después de pasar por el básquet universitario estadounidense. El Thunder, que viene siendo candidato serio en el Oeste, suma una pieza interna con físico y proyección que puede alterar partidos desde el primer día.
En lo personal, me genera simpatía: un pibe que se va de chico, la pasa por todos los filtros académicos, hace los deberes, y cuando llega el momento de pegar el salto, el club formador le pone palos en la rueda. Lo del Zaragoza fue más un ruido mediático que un bloqueo real, y la NBA lo dejó clarito. Si Daigneault le da diez minutos y produce, el debate se termina solo. Si no los tiene, también.
El fixture del próximo fin de semana
Oklahoma City sigue con su gira por el sur de Estados Unidos. Después del debut de Mara en San Antonio, el Thunder tiene por delante compromisos en casas pesadas de la Conferencia Oeste para consolidar el arranque. Habrá que seguir de cerca los minutos del aragonés: cada presentación puede ser una declaración de intenciones de Daigneault sobre el rol que le piensa dar en la rotación. Yo, por ahora, le doy la bienvenida al mejor básquet del mundo con la ilusión intacta. A romperla, Aday.
