A Junín se va a jugarse el año: River visita a Sarmiento con el futuro del Clausura colgando
El Millonário está afuera de los ocho que clasifican al playoff y a seis puntos del boleto a la Libertadores. Visita al Verde en Junín con Ponzio todavía interinato mediante y un nombre que no para de sonar: el de Ramón Díaz, de vuelta en la vidriera después de la carta de su hijo Emiliano.
La pelota parada en el área, el cabezazo que se va por poco y el arquero contrario que ya se había quedado mirando. Esa es la postal que más se repite en la cabeza de cualquier hincha de River esta semana, porque el equipo llega a Junín sin margen y sin red: afuera de los ocho que avanzan al playoff del Clausura y a seis puntos del puesto que reparte la plaza para la Copa Libertadores.
El partido ante Sarmiento no es uno más. Es una fecha postergada que se transformó, con el correr de las horas, en una final anticipada. Ganar deja la clasificación viva; perder, o incluso empatar, la manda directamente al tacho de basura cuando faltan tres jornadas para el cierre de la fase regular.
Ponzio, el interinato que no termina de arrancar
Hace cinco fechas que Leo Ponzio se calzó el buzo de técnico y el saldo es raro: cuatro victorias y una derrota, números que en cualquier otro contexto serían de campeón, pero que en este torneo no alcanzan. River suma, sí, pero suma justo, y la tabla no perdona a los que suman justo.
Mientras tanto, en los pasillos de la dirigencia y en las mesas de los bares, vuelve un nombre que parecía guardado en el ropero: Ramón Díaz. El Peludo, el técnico que estuvo antes de Gallardo, el que le dejó el club servido en bandeja para el ciclo más glorioso del último siglo. Su hijo Emiliano publicó hace unos días una carta pública en la que contó que rechazó la conducción técnica de Corinthians para estar disponible y, según sus propias palabras, cumplirle un sueño al padre. La dirigencia no lo descartó. El nombre quedó picando.
Si Díaz vuelve, alguien se tiene que correr. Y ese alguien es, hoy por hoy, Ponzio, cuyo proyecto sigue en revisión permanente mientras los resultados no lo terminan de blindar.
El dilema del once y el Superclásico que asoma
Para viajar a Junín hay una duda concreta en la formación: con Almada de vuelta a la titularidad, queda ver quién le deja el lugar. Lautaro Pereyra, que la rompió en el partido anterior, o Galván, que viene pidiendo pista. Decisión de fina puntura para un partido que no admite errores.
Y después, en el horizonte, aparece la madre de todas las batallas: el Superclásico en la Bombonera, programado para el primero de noviembre. Boca es, justamente, el equipo que ocupa hoy el puesto de Libertadores que River necesita recuperar. Como para ponerle picante a un plato que ya venía ardiendo.
- Fecha postergada ante Sarmiento en Junín, clave para seguir aspirando al playoff.
- Ponzio sigue al frente del equipo con cuatro victorias y una derrota en cinco fechas.
- River quedó a seis puntos del boleto a la Copa Libertadores.
- Ramón Díaz volvió a sonar como candidato tras la carta de su hijo Emiliano.
- Duda en el once por el regreso de Almada: Pereyra o Galván, el que se queda fuera.
- El siguiente compromiso, después de Junín, es el Superclásico en la Bombonera el 1 de noviembre.
El fixture que se viene
El calendario no perdona. Después de Sarmiento, el Superclásico en la Bombonera el primero de noviembre, y después, las dos últimas jornadas del Clausura que van a definir si este River de Ponzio -o de quien sea que termine sentándose en el banco- se mete en el playoff o se queda mirando todo desde la tribuna. La pregunta de la semana, la que me hago mientras escribo esta nota y me como los codos de la ansiedad, es la de siempre en estos casos: cómo ven el momento del equipo y qué esperan del partido en Junín. Porque esta vez, compañeros, no hay margen. Esta vez se juega.
